Suiza y el rechazo de los minaretes
La Vanguardia, , 02-12-2009LA decisión de los suizos de rechazar en referéndum la construcción en su país de minaretes, las torres de las mezquitas desde las que el muecín llama a la oración cinco veces al día, según establece el Corán, ha destapado el debate y la preocupación, tanto en Europa como en el mundo islámico. No es para menos. Ha sido la primera vez en que los ciudadanos de un país europeo expresan su opinión en una consulta popular sobre un aspecto religioso relacionado con el islam, cuya implantación crece en toda Europa. El hecho merece varias reflexiones.
Los ciudadanos de Suiza, donde viven 400.000 musulmanes, el 5% del total de su población, no se han pronunciado contra la religión islámica ni contra sus seguidores, ya que la convivencia interreligiosa en el país no ha presentado aparentemente tensiones ni problemas relevantes hasta ahora. Tampoco han rechazado sus lugares de culto, como las mezquitas. Sobre el papel, los suizos únicamente han expresado su opinión relativa a la construcción de minaretes.
El hecho preocupante es que el referéndum y la postura contraria a los minaretes – que es la que ha ganado por un 57% de los votos-ha sido defendida exclusivamente por los partidos de extrema derecha con argumentos xenófobos e intolerantes, que han explotado el miedo a la expansión del islam en Europa. El Gobierno, el Parlamento y la mayoría de los dirigentes políticos, económicos, sociales y religiosos del país estaban en contra de dicha consulta. La inmensa mayoría de los musulmanes no tienen nada que ver con la imagen de su religión que proyecta una minoría de fanáticos, desde el terrorismo, la charia, la burka o las lapidaciones. Pero la ignorancia, el miedo y la manipulación ideológica han dominado a los suizos por delante de su tradicional serenidad y sentido común. El riesgo es que ello pueda abrir una brecha de xenofobia e intolerancia en Suiza, que hasta ahora no se había detectado, y que esa estigmatización del islam empiece a extenderse por toda Europa de la mano de la extrema derecha. Por eso, lo sucedido en Suiza el fin de semana, es un hecho que ha de tenerse en cuenta.
La convivencia entre el islam y el cristianismo debe evolucionar por la vía del diálogo, la tolerancia y el respeto mutuo. Una responsabilidad esta que corresponde a las dos partes. No sólo los cristianos deben analizar lo sucedido en Suiza, sino que los musulmanes también deben hacer autocrítica y valorar si están haciendo lo debido para su integración en Europa. Asimismo, ante las críticas expresadas desde los países islámicos, hay que recordar que muchos de ellos aún prohíben la construcción de iglesias. Hay, pues, mucho por hacer.
Otro hecho igualmente preocupante es que el resultado del referéndum celebrado en Suiza choca con el derecho a la libertad religiosa reconocido en su Constitución y en los tratados internacionales. En este sentido se abre otro debate sobre la conveniencia de celebrar consultas populares que puedan poner en cuestión los derechos fundamentales individuales.
(Puede haber caducado)