Suiza ve su seguridad «en peligro» por la prohibición de los minaretes

El Periodico, 02-12-2009

El disgusto del Gobierno suizo por la inesperada prohibición por referendo de los minaretes es tan grande o más que el de los propios musulmanes. «Todo ataque a la coexistencia de culturas y religiones pone también en peligro nuestra seguridad. La provocación puede llamar a otras provocaciones, y el ultraje puede espolear al extremismo», afirmó ayer en Atenas la ministra de Asuntos Exteriores, Micheline Calmy – Rey, que expresó la «preocupación» de Berna ante el Consejo de Ministros de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).
Calmy – Rey admitió que en Suiza «la libertad de practicar la religión musulmana ha quedado restringida en cuanto a su expresión pública», aunque recordó que lo prohibido es «construir minaretes, pero no mezquitas». Los cerca de 400.000 musulmanes del país «están bien integrados y seguirán frecuentando las 200 mezquitas» que hay en Suiza, añadió.
La ministra explicó el voto de los suizos el domingo como «una reacción de repliegue, de defensa en el contexto de un mundo globalizado, de crisis económica y de aumento del paro», y dejó en manos del Tribunal de Estrasburgo «decidir sobre la compatibilidad» de la decisión con el convenio europeo de derechos humanos. Aunque el eufórico secretario general de la populista UDC, Martin Baltisser, lo tiene muy claro: Suiza debería «desvincularse» de todo tratado internacional que se pueda esgrimir para «anular la voluntad popular».

MIEDO A UN BOICOT / La diplomacia suiza se emplea a fondo para minimizar la onda expansiva del polémico referendo, temerosa de su efecto en la imagen del país e incluso de un posible boicot a sus productos. Calmy – Rey insistió en que el voto «no modifica en nada los objetivos de la política exterior» suiza ni sus «estrechas relaciones» con los países islámicos.
Lo cierto es que las reacciones de los Gobiernos musulmanes están siendo escasas y comedidas, con la sonora excepción de Turquía. Su presidente, Abdulá Gul, tachó ayer de «vergüenza para Suiza» el resultado de la consulta, que a su juicio evidencia el nivel de «islamofobia alcanzado en Occidente». Para el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, refleja «una oleada de racismo y de extrema derecha en Europa».

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