Una reyerta entre dos clanes gitanos acaba con tres muertos
El Correo, , 29-11-2009Mantenían una acalorada discusión en mitad de la calle cuando, de repente, uno de los tres individuos sacó una pistola y disparó a bocajarro a los otros dos, que cayeron fulminados. Ocurrió en la localidad barcelonesa de Sant Boi de Llobregat. Las víctimas mortales, todas ellas de etnia gitana, son un padre y un hijo, de 50 y 38 años, y el propio agresor, que murió anoche como consecuencia de las heridas de arma blanca sufridas. Según las primeras investigaciones, la causa de los disparos serían las desavenencias entre la primera familia y la del agresor, que se agudizaron a raíz de un acuerdo matrimonial entre miembros de los dos clanes.
El tiroteo ocurrió sobre las 20.30 horas del pasado viernes. Poco después, numerosos familiares de las víctimas acudieron al lugar de los hechos y, entre fuertes gritos, intentaron buscar al autor de los disparos. Manuel H. S., de 39 años, fue detenido horas después en la localidad de Viladecans (Barcelona), hasta donde huyó tras la refriega. Presentaba lesiones por arma blanca y fue ingresado en estado grave en un hospital, donde no pudo recuperarse de sus heridas. También vecino de Sant Boi, el sospechoso del doble crimen iba armado en el momento del arresto, según los Mossos.
«Eran muy buenos»
La consternación se apoderó de la populosa calle Federico García Lorca, del barrio de Camps Blancs, donde los familiares y amigos de las víctimas se mostraron muy afectados. Nadie se explicaba lo ocurrido y pocos vecinos accedieron a hablar sobre lo acontecido. Entretanto, el domicilio de las víctimas era un continuo ir y venir de gente. Medio centenar de personas se concentraron delante del inmueble de la familia que perdió al padre e hijo para arropar y acompañarles en el luto. Todos, allegados, conocidos y curiosos, permanecieron durante horas en la plaza frente al edificio donde vivían. «Eran unos gitanos muy buenos, los mejores del barrio», se lamentó una mujer, muy afectada.
Un residente de la zona explicó que el tiroteo se escuchó «por todo el barrio» y que, en un principio, sonó como «una ráfaga de petardos». «Yo salí a sacar el perro y de repente escuché como si tirasen unos petardos. Luego me di cuenta de que eran disparos y me fui de allí corriendo porque no cesaban», comentó este vecino.
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