A FONDO / KITÍN MUÑOZ / Explorador

«MI MADRE ME DECÍA: "NO TE VEO CASADO"»

El Mundo, MARÍA EUGENIA YAGÜE, 28-11-2009

Planea marcharse a vivir al desierto, en una jaima, con su esposa, Kalina, y el hijo que tienen. Es un entusiasta del Sáhara, «un territorio de Marruecos porque nunca ha sido país», afirma xplorador, investigador de etnias singulares y, además, príncipe consorte de Bulgaria. Todo eso es Kitín Muñóz Valcárcel, 51 años, un personaje entre Lawrence de Arabia y el caballero de una película de aventuras.


Nació en Sidi Ifni y el hecho de haber sido hijo de un capitán de tropas nómadas en el Marruecos colonial le acostumbró a vivir con naturalidad entre culturas diferentes. Hace años, los documentales de las travesías en balsas primitivas en las que se aventuraba Kitín Muñoz junto a su maestro y amigo, el también explorador Miguel de la Quadra Salcedo, les convirtieron casi en leyendas. Hasta que su boda con Kalina Sajonia – Coburgo, 37 años, hija de Simeón de Bulgaria, en octubre de 2002, le dio un rumbo diferente a su vida.


El matrimonio y su hijo Simeón Hassan, de dos años y medio, viven en Marruecos, donde Kitín es cónsul honorario, designado por Mohamed VI en 2008, además de embajador de Buena Voluntad de la UNESCO desde hace 12 años. Ahora, Kitín y Kalina planean vivir en una jaima durante un año y medio en los límites del desierto, en el enclave marroquí de Tarfaya, para continuar estudiando el Sáhara. Lo contaban hace unos días en Madrid, cuando Kitín presentó en la Casa Árabe de la ciudad su libro El Moussem de Tan – Tan (Editorial Planeta), un extraordinario documento gráfico y testimonial, avalado por la UNESCO y prologado por el director general de esta organización de las Naciones Unidas, que recupera el ancestral encuentro cultural, folclórico y comercial de distintas tribus saharauis. «Lo he hecho por motivos sentimentales. Viví allí con mis padres cuando era niño y descubrí el Moussem por un libro antiguo que me entregó un día un saharaui» asegura Muñoz.


Pregunta. – La amistad de su suegro Simeón de Bulgaria con el rey de Marruecos, Hassan II, ¿es lo que les llevó hasta este país?


Respuesta. – No, no. Ha sido casualidad. Estando todavía soltero, preparaba una expedición para cruzar el Atlántico desde Sidi Ifni, y cuando el rey se enteró quiso conocerme. Me dijo que conocía mis viajes anteriores y que el estrecho de Gibraltar debía mantener unidos a España y a Marruecos, como había sido siempre. Lo acepté como un trabajo al que me dedico muchísimo y el que espero hacer correctamente. Mi nombramiento se produjo mucho antes de mi matrimonio.


EL UNO PARA EL OTRO


P. – De los cinco hijos de Simeón, Kalina ha sido la más entusiasta con Bulgaria, incluso se fue a vivir allí.


R. – Es cierto, pero tiene su lógica. Se han criado oyendo continuamente hablar de Bulgaria, era lo que se vivía en casa.


P. – ¿Y usted cómo llevaba otro idioma, otro alfabeto?


R. – A mí lo que me divierte es la novedad, siempre tengo curiosidad por todo. Y Kalina, que se entretiene con cualquier cosa, allí se sentía realizada y trataba con todo el mundo. En poco más de un año hablaba búlgaro perfectamente, algo impresionante.


P. – Los dos son un poco bohemios, parece que han nacido el uno para el otro.


R. – Mi madre, que murió el año pasado y a la que le dedico el libro, me decía: hijo yo no te veo casado. Y es verdad que yo tampoco me veía entonces, pero la vida es así. En los últimos 20 años he vivido como me gustaba. Igual pasaba dos años en Perú y en Bolivia, y después cinco en la isla de Pascua para hacer la balsa.


P. – Balsa en la que metió a la pobre Kalina. Aunque ella parecía tan contenta.


R. – ¡Pero si lo difícil fue sacarla! Es un todoterreno que se adapta a todo y encima sin esfuerzo. Ahora estamos entusiasmados con la idea de irnos a vivir al Sáhara debido a la vida sana de la que disfrutas allí. A estas alturas, uno ya ha asumido un tipo de vida y de responsabilidad, que además funciona, no vamos a cambiar. Yo ya he pasado la gran prueba, que es tener un hijo y un matrimonio. Somos muy felices.


R. – Kalina siempre fue alguien muy especial.


P. – Se ha exagerado mucho sobre su rebeldía y no es así en absoluto. Ella es singular, diferente, con inquietudes, y una madre fantástica.


P. – Como ama de casa, no la veo.


R. – Le repito lo que dice un amigo: No me he casado con una empleada del hogar.


P. – ¿Cómo educan a su hijo?


R. – Preferimos que esté en casa todavía para disfrutar de él porque es una maravilla. Sociable, pacífico, cariñoso. Habla árabe y búlgaro perfectamente, también francés y yo le hablo siempre en español.


P. – En Marruecos consideran que el Sáhara les pertenece; la mayoría de los españoles creen que debe ser independiente. ¿Y usted qué opina?


R. – Creo que el Sáhara es de Marruecos, conozco el tema. El Sáhara nunca ha sido un país, es una falsedad. Yo no critico ni ataco a los artistas solidarios que van a los campamentos y siento la mayor consideración y respeto por la gente que vive allí desde hace tantos años en unas condiciones tan adversas – la mayoría se marcharía si les dejaran – pero sus dirigentes – los mismos desde hace 40 años – manipulan sus sentimientos y los de la gente que intenta ayudarles. Todo el mundo sabe que las ayudas que reciben acaban vendiéndose en la frontera mauritana.


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