Adolf 'Jacob' Hitler no era imbécil... ni tampoco peligroso
El Mundo, , 24-11-2009Francia saca a la luz la ficha que se le hizo al genocida nazi en los años 20 Roma
Rostro serio, bigote recortado, raya a la derecha. Así es la fotografía de Adolf Jacob Hitler que los servicios secretos franceses estamparon en la correspondiente ficha preventiva. Data de 1924 y llama la atención porque el informe concluye que no revestía peligro, más allá de su racismo y de su predicamento entre los paramilitares.
Se le define como un epígono francés de Benito Mussolini. Naturalmente sin imaginarse entonces que los papeles se invertirían. Hitler tenía 35 años y había sido juzgado por el putsch de Múnich. Estaba redactando el Mein Kampf y lideraba el partido nazi.
La ficha ha sido exhumada gracias a una iniciativa «espeleológica» de los Archivos Nacionales. Había constancia de que la memoria de Francia se alojaba en una caja fuerte metálica, pero la abundancia de material y la falta de índices relativizaban cualquier propósito de reconstruirla. Al menos hasta que Isabelle Neuschwander, directora de la institución, se propuso hace dos años investigar y ordenar los legajos. Empezando por el que concernía a Hiltler, clasificado como «fascista» y definido como periodista, ya que escribía con regularidad en el Völkischer Beobachter.
«Hitler no es un imbécil, sino un astuto demagogo». También se menciona que trabajaba a las órdenes de poderes superiores – no de manera metafísica, quede claro – y se le atribuye el segundo nombre de Jacob, redundando en las hipótesis que relacionan al patriarca ario con la sangre judía.
No está solo Hitler en el epígrafe de fascistas. También aparecen los valedores del régimen nazi. Se menciona a Hermann Goering como prófugo de la Justicia, se alude a las influencias de Joseph Goebbels en el partido y se califica de racista a Heinrich Himmler.
Ninguno de ellos, sin embargo, preocupa a los servicios secretos. Forman parte del magma contestatario y de las subversiones, pero las fichas ni siquiera aluden al antisemitismo ni sobrentienden la pujanza del movimiento nazi.
El tesoro de los Archivos Nacionales podrá consultarse en internet. «Entre las razones que nos han impulsado a inspeccionar nuestros archivos siempre ha figurado la presión de los historiadores. Tanto alemanes como franceses querían recoger los testimonios directos, incluidos los confeccionados en los servicios secretos», explica Isabelle Neuschwander.
El problema es que los amanuenses y funcionarios de los servicios secretos incurren en toda suerte de errores. Empezando por la ficha de Hitler. Consta como fecha de nacimiento la de 1880, cuando el Führer nació nueve años después. Incluso hay un error en el lugar donde vino al mundo el genocida. Que no fue en Passau, sino en Braunau am Inn. Semejantes incorrecciones hacen aún más comprensible la ligereza con que Francia valoró los riesgos de Hitler y su entorno. Todos constan como fascistas y racistas, pero ninguno como peligroso.
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