"Aquí todos somos del pueblo"

Deia, 23-11-2009

MOUSSA Thior es uno de los primeros senegaleses que llegó a Ondarroa hace ya nueve años. Entonces sumaban dos subsaharianos. Ahora, son 97. En la zona de Markina – Ondarroa se concentra la mayor comunidad senegalesa de Bizkaia. Atraídos por la pesca, se han ido instalando poco a poco en la comarca.

Moussa llegó a Euskadi en 1992 y se instaló en Santurtzi. Anteriormente ya había estado en varias localidades y ciudades del Estado español como Barcelona o Huelva. En total, lleva aquí treinta años, desde los 20. Aquí también están cuatro de sus hermanos, dos en Euskadi, uno en Santander y otro en Almería.

En Santurtzi, Moussa formó su familia, se casó con una santur – tziarra y juntos han tenido dos hijos. “En un principio, los amigos de mi mujer me ayudaron mucho. La gente me acogió muy bien en Santurtzi y eso fue de gran ayuda para mí”, recuerda.

Desde que llegó a Euskadi, Moussa no ha parado de trabajar. Ha estado dos años como redero, armando las redes en el puerto de Ondarroa; otro año en la mar como marinero; más de dos años en la cooperativa Cikautxo, ubicada en Berriatua, y en otra empresa de fundición trabajó durante seis años. Ahora, este senegalés es soldador en Abadiño.

Moussa y su familia terminaron por mudarse a Ondarroa por el trabajo de él. Antes de eso, viajaba todos los días de Santurtzi a la villa costera. “Cuando llegué en 2000, sólo había otro senegalés”, recuerda. Con el tiempo, fundó junto a varios compatriotas la asociación Sangamar, que él preside. A través de ella, asesoran a los subsaharianos recién llegados a la villa costera sobre los asuntos más básicos: trabajo, papeles, trámites, vivienda. Todo lo necesario para instalarse a vivir en un lugar nuevo y desconocido.

Desde hace cuatro años, la zona de Markina – Ondarroa ha recibido la llegada de cientos de subsaharianos, hasta llegar a representar el 10% del total de Bizkaia. En total, son 418.

“La integración es necesaria. Cuando uno llega a un lugar tiene que integrarse. Tiene que participar en las cosas del pueblo. Aquí todos somos del pueblo y tenemos que luchar por él, vengamos de donde vengamos y seamos de la nacionalidad que seamos”, apunta.

A Moussa le gusta participar en las actividades de su municipio, en las fiestas, actividades culturales y en el día a día de su gente. Reconoce que chapurrea algo de euskera, aunque “mis hijos son los que sí saben, ellos ya son euskaldunes. Han ido a ikastola”.

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