Jornadas en la upna de la cátedra unesco
Expertos piden reforzar políticas de bienestar ante los 7.766 inmigrantes en paro en Navarra
los extranjeros suponen ya el 20% de los cerca de 40.000 desempleados totales
Los "avances" en integración social conseguidos entre el 2000 y el 2008 peligran por el "alargamiento" de la crisis
Diario de Noticias, 20-11-2009pamplona. El desempleo ha puesto a miles de inmigrantes en el paro. En que reforzar el sistema de bienestar y de redistribución es un elemento clave para garantizar la “cohesión social” y evitar el desarraigo y la exclusión de un colectivo que había conseguido importantes cuotas de “integración” coincidieron ayer los expertos que participaron ayer en las Jornadas de Inmigración e Integración Social, organizadas por la Cátedra UNESCO de Ciudadanía, Convivencia y Pluralismo y que cuentan con la participación de más de 300 especialistas.
El 20% de los desempleados que tiene Navarra, 7.766 personas, son inmigrantes. En 22 meses se ha duplicado el número de parados, al pasar de 3.838 personas (el 16% del total) a 7.766 de los 38.737 actuales (en enero del 2008, 23.765). Según expuso ayer Txerra García de Eulate, del gabinete de estudios de CCOO y coautor de la Encuesta sobre la Población Inmigrante en Navarra de 2008, existe riesgo de “fractura social” ante el “alargamiento de la crisis” porque este grupo había logrado generar unos derechos laborales, como la prestación al desempleo o el subsidio, que se han ido perdiendo. "Para muchos queda la renta básica (el 57% de los solicitantes), pero es un recurso temporal, que habrá que mantener con medidas políticas y que, a su vez, debe estar ligado a medidas de inserción laboral.
Por otro lado, la crisis está aumentando las cotas de irregulares. Entre los años 2000 y 2008 se logró reducir los niveles de extranjeros en situación irregular, que en el 2008 alcanzaban el 15%, lo que supuso un descenso de un 20% en ocho años. “Sería contradictorio y penoso echar por tierra lo conseguido. El hecho de que haya más gente irregular en ciertos trabajos o en la economía sumergida supone – comparativamente con la población autóctona – una fractura mucho más intensa. Antes se daba mucha flexibilidad, trabajos temporales o estacionales pero volvían a encontrar empleo, el problema es que ahora se pierde trabajo pero no se genera”, abunda.
Otro indicador de riesgo, según García de Eulate, tiene que ver con la “diversificación” en sectores, lo que en los últimos años llevó a muchos inmigrantes a ocupar puestos de trabajo tradicionales como la construcción, el sector doméstico y la agricultura, pero también aupó a un 14% a la industria. “En el estudio ya veíamos el descenso en la construcción y en el servicio doméstico, aunque ahora los ratios parecen indicar que se ha vuelto a dar un incremento en el régimen agrario y en el servicio doméstico y de dependencia”, abunda. Los factores más positivos eran la “regularidad” laboral y la cualificación, además de haber conseguido en su mayoría papeles. La crisis ha provocado una pérdida de los puestos más “vulnerables”, aquellos que eran temporales y no cualificados. “Creemos que es muy importante la formación para los inmigrantes y para el conjunto de la población para salir de esta situación, para mejorar la productividad”, señaló.
La población inmigrante se ha convertido en un elemento estructural a nivel económico y social de la población navarra, apostilla. “Nos valían entonces y los necesitamos en un futuro, no es un quita y pon. Tenemos que tener una mirada a corto y medio plazo, forman parte de la sociedad y en este cambio de modelo productivo hay que tenerlos en cuenta como parte de la sociedad, mejorando la cualificación”, remarca. Por otro lado, el colectivo más desfavorecido antes y ahora sigue siendo el norteafricano ante los retos que supone el paro, la mejora de la cualificación y la regularidad del empleo.
Finalmente, Txerra no cree que la crisis esté empujando a los inmigrantes a abandonar nuestro país. “No se están marchando, porque al ser una crisis global, en los países en vías de desarrollo de donde vienen también están muy afectados”, remarcó.
vivienda Otro de los temas preocupantes para no retroceder en el camino conseguido es un acceso digno a la vivienda, expuso ayer Ángel García, del grupo de investigación Alter, que ha trabajado en el estudio sobre la inmigración en Navarra de la UPNA. Los datos de partida eran positivos en el 2008, había “mejoras considerables en todos los ámbitos desde el 2000 salvo en el acceso a la propiedad, que era un 11%”. La crisis ya está influyendo en este campo, “se les ha cortado el grifo financiero cuando antes todo eran facilidades, y hay casos dramáticos de personas que les habían concedido la vivienda y el banco no suelta el dinero”.
Los extranjeros se han incorporado al alquiler libre de la vivienda porque el “alquiler social no existe en Navarra, en la que supone un 1% cuando en Holanda es el 35%, en Francia un 20%. Estamos a niveles de Portugal”. Con la reagrupación familiar comenzó a cambiar el “modo de convivencia”, si bien el 38% de hogares estaba compuestos por familiares y no familiares. “Hay muy poca oferta de alquiler y muchas trabas para entrar; existe discriminación y las exigencias son mayores que para el resto de la población”, detecta. Las condiciones de vida de partida hace un año eran “dignas” y se había mejorado en hacinamiento (del 40% al 28%). La encuesta no detectaba problemas de pisos pateras o “camas calientes (por horas)” pero el subarriendo de habitaciones para aliviar costes alcanzaba al 15%. Ahora, la situación puede cambiar. A peor.
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