Olvidados
El Correo, , 19-11-2009Apenas eres alguien: mujer, extranjera, sin pasaporte, Aminetou Haidar. Las informaciones que llegan sobre ti son pocas, y es lógico: importas poco y a muy pocos, y a los que les importas están lejos, no tienen un país porque fueron invadidos por otro más fuerte después de que España recogiera los bártulos deprisa y se largara del Sáhara abandonándolo a su suerte.
Hace unos años aquello era España. Había intereses y dejó de haberlos, y dejó de ser España. Se ha repoblado con marroquíes siguiendo una estrategia copiada de otros sátrapas, se ha arrinconado a la población autóctona en campamentos para refugiados en medio del desierto más inhóspito. La mayoría se ha ido diluyendo, emigrando; y unos pocos resisten activamente frente al atropello marroquí y el silencio cómplice español.
Lo siento por ti, y por los tuyos, ex compatriota. Admiro tu dignidad, tu fuerza heroica, tu orgullo y determinación, pero has llegado al lugar equivocado. Aquí toda esa dignidad, fuerza y orgullo cotizan a la baja. De hecho, no cotizan. Aquí tenemos mala memoria y olvidamos nuestros errores y víctimas rápidamente. Ya no queda fosfato en tu suelo, la pesca no es lo que fue y hoy el amigo marroquí es más interesante geopolíticamente. Los saharauis suponéis un dedo acusador que nos molesta, y muy pronto se habrá dejado de hablar de ti. Me duele reconocerlo, pero sólo os queda la extinción, como ha ocurrido antes a todos los perdedores de la historia. Ya apenas sois un recuerdo, que de vez en cuando, como ahora con tu presencia en el aeropuerto de Lanzarote, nos hace sentir culpables.
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