Semana reivindicativa en el poblado chabolista de El Gallinero «Un año después, todo sigue igual»

ABC, 17-11-2009

POR M. J. ÁLVAREZ

FOTOS FRANCISCO SECO

MADRID. «¿Veo veo, qué ves?», pintó ayer a grandes letras un grafitero en la entrada al Gallinero, el núcleo marginal más mísero de la capital, donde se hacinan entre 600 y 700 personas, de las cuales 500 son menores, según los voluntarios que trabajan en el poblado, situado en el kilómetro 13 de la A – 3 .

Se ve basura, niños a medio vestir con la cara llena de churretes, suciedad y ratas como conejos en el exterior de las precarias favelas, mientras que el interior carecen de agua, retrete, ducha…

Desde ayer y hasta el viernes, coincidiendo con la celebración del Día de los Derechos del Niño, los voluntarios de dos parroquias que trabajan con esta población gitana de etnia rumana – San Carlos Borromeo y Santo Domingo – , han organizado la semana reivindicativa de los «grandes olvidados», centrada en los más pequeños del paupérrimo asentamiento.

La agente anónima que les ayuda son sus voces. Ayer, en su primer acto, exigieron que se cumplan los derechos de los menores, muchos de los cuales brillan por su ausencia. «Entre ellos, el derecho a un nivel de vida adecuado a su desarrollo físico, mental y si sus padres no pueden proporcionárselo, el Estado tiene que colaborar, sobre todo, en nutrición, vivienda y vestido, así como al derecho a la educación», reclamó Paco, uno de los voluntarios.

Criticó el colegio especial de Aluche al que acuden entre 30 y 40 chavales, que puso en marcha Educación en noviembre pasado, «por ser un gueto y suponer un coste elevadísimo por niño. Queremos una escuela infantil aquí, de lo contrario, las hermanas mayores seguirán sin escolarizar, cuidando a los pequeños». Los que van a centros de la zona no lo tienen fácil, explica. «Muchos sufren el rechazo porque huelen mal al carecer de las mínimas condiciones higiénicas», añade , explicando el elevado absentismo. La queja de todos los voluntarios es unánime: tras las inundaciones de 2008, el lugar atrajo el interés de políticos y personalidades diversas, sin que «haya cambiado nada, todo sigue igual». Dudan que el proyecto de ley de La Cañada, les incluya y reclaman una actuación urgente. La lista es larga: una instalación eléctrica segura para evitar incendios y electrocución retretes y duchas portátiles, limpieza, agua, etc.

El «pago» del agua al Canal

Respecto a ésa, se abastecen de una tubería del Canal de Isabel II, que han manipulado y convertido en «fuente». Los vecinos afirmaron que dicha empresa les cobra un único recibo general, que pagan entre todos y les envía cartas. Sin embargo, fuentes del Canal explicaron que la misiva va dirigida a un organismo de la Comunidad situado en otra dirección, por lo que «se trata de un error administrativo». Cuestionaron que alguien pueda abonar un recibo que no le corresponde, si bien, precisaron que, si ha ocurrido, les devolverán el dinero.

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