reino unido

Miles de niños británicos fueron obligados a emigrar a las colonias como fuerza bruta

La Voz de Galicia, Manuel Allende | Corresponsal, 16-11-2009

El primer ministro Gordon Brown pedirá hoy perdón por la expatriación de unos 150.000 menores hasta 1967

El primer ministro Gordon Brown pedirá hoy perdón por la expatriación de unos 150.000 menores hasta 1967

El primer ministro británico, Gordon Brown, se unirá hoy al Gobierno de Australia en el «gesto simbólico de pedir perdón por la vergonzosa exportación» de miles de niños a los países que conformaron el Imperio británico, en busca de mejores condiciones de vida pero que finalizaban en hospicios, orfanatos, y eran explotados físicamente en granjas como mano de obra barata, u objeto de abusos sexuales.

No sorprende por lo tanto que el Programa de Niños Emigrantes, que se desarrolló desde principios del XIX hasta hace cuarenta años, fuera calificado por el ministro británico para la infancia, Ed Balls, como «una mancha en nuestra sociedad». Se cree que entre principios del siglo XIX y 1967, cuando se puso fin a este programa, más de 150.000 niños británicos de entre 3 y 14 años fueron embarcados a Australia o Nueva Zelanda, en muchos casos sin el conocimiento de sus padres. Según cifras del Gobierno de Sídney, en el siglo XX fueron alrededor de 30.000 los niños que llegaron a Australia procedentes del Reino Unido, la mayoría tras la Segunda Guerra Mundial.

Pobres y huérfanos

La base del programa era deshacerse de docenas de miles de niños británicos procedentes de los estratos más empobrecidos de la sociedad británica, huérfanos o hijos de madres solteras. A muchos de estos niños se les dijo que eran huérfanos cuando en realidad tenían padres, y a muchos padres a los que se les había retirado la custodia de sus hijos nunca se les informó de que estos habían sido enviados a países como Australia.

Entre aquellas organizaciones que cuidaban de los niños a su llegada a Australia, destaca la orden religiosa de los Hermanos Cristianos, en cuyos centros de acogida varios miles de niños sufrieron abuso físico y sexual. Aún permanecen en Australia unos 7.000 de estos niños y este es el primer gran paso para que se recuperen.

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