Madrid tendrá una fiscalía para delitos de odio en 2010

El Mundo, QUICO ALSEDO, 15-11-2009

El fiscal jefe confirma que habrá personal especializado para investigar y acusar en los casos de crímenes ideológicos Madrid


Ha salido en los periódicos: los casos de corrupción en los ayuntamiento españoles han crecido como por esporas en la primera década del siglo XXI. Clave en este fenómeno – que en realidad ha trasladado a la ciudadaía la impresión de que hay más corruptelas que antes, cuando lo que sucede es que ahora se investigan – ha sido la creación de fiscalías dedicadas especialmente a hurgar en los entuertos urbanísticos de la mayor burbuja inmobiliaria que este país haya conocido nunca. Es lo lógico: cuanto más se investiga, más corrupción emerge. Ahora, la fiscalía madrileña pretende similar efecto con los delitos de odio, tras casos como el de Carlos Palomino y después de las peticiones de organizaciones como el Movimiento contra la Intolerancia.


Los delitos de odio tendrán una fiscalía diferenciada a partir del próximo año en Madrid, como ya sucede por ejemplo en Barcelona.


Lo confirmó a este diario recientemente Eduardo Esteban, fiscal jefe de Madrid, que explicó: «Simplemente estamos esperando que nos asignen más personal, y eso es algo que podría suceder en diciembre. Pero sí, habrá una fiscalía acotada para los llamados delitos de odio, y cuyo campo de trabajo será también por ejemplo el problema de las maras, al que hay que prestarle mucha atención».


Los llamados delitos de odio, o de móvil ideológico y racista, han generado desde hace años la petición de una fiscalía diferenciada desde asociaciones como el Movimiento contra la Intolerancia, dirigido por Esteban Ibarra: «Tendemos a pensar que por ejemplo los grupúsculos nazis son una minoría, que son inofensivos, pero cada cierto tiempo hay una célula desarticulada, saben cómo calar en la sociedad y por ejemplo la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa ya ha llamado la atención a España sobre el aumento de este tipo de casos».


Para el Movimiento contra la Intolerancia, creado en 1992 a raíz del asesinato racista de la dominicana Lucrecia Pérez, la creación en Madrid de una fiscalía anti – odio es «un paso muy trascendente, la respuesta a una demanda que comenzó hace 15 años con el nuevo Código Penal, el de la democracia, que es de por sí un instrumento que podría actuar con eficacia contra los delitos de odio, pero se necesitaba formas desarrollo de esas previsiones: la fiscalía es fundamental en este punto».


Por ejemplo, el caso Palomino, la muerte de un simpatizante izquierdista a manos de un ex militar, supuso la primera vez que en España se aplicaba el artículo 22.4 del Código Penal, que prevé el agravante ideológico, en un caso de asesinato. «En Barcelona, que lleva la voz cantante en estas cosas, ya se había aplicado en otras ocasiones en casos de homicidios en grado de tentativa, por ejemplo. Pero ésta ha sido la primera vez, y eso quiere decir que estamos donde estamos aún en los casos de crímenes de odio».


¿Cómo define el Movimiento contra la Intolerancia estos delitos? «Son los crímenes de prejuicio, los motivados por prejuicios de raza, o de clase social, o de ideología». Dice Esteban Ibarra que «por ejemplo tampoco se había aplicado hasta ahora a estos delitos el artículo 551.1, el de asociación ilícita, y la primera vez fue este verano en el caso de los Hammerskin, y son pasos muy importantes los que se están dando».


Para el Movimiento contra la Intolerancia también ha sido «insuficientemente aplicado hasta ahora el artículo 510, que «prohibe promover el odio, la discriminación, la violencia y la intolerancia por motivos raciales. Esto quiere decir que aún hay mucho camino por recorrer. En países como Estados Unidos o Gran Bretaña ya han hecho grandes avances, es importante que los tomemos como ejemplo».


La creación de una fiscalía anti – odio forma parte de las directrices emanadas directamente de la Fiscalía General del Estado, que impulsó también la creación de una figura análoga en la Audiencia Nacional apenas dos días antes del inicio del juicio al ex militar Josué E. por la muerte de un navajazo de Carlos Palomino.


«La crítica que yo siempre he hecho ha sido es que el Estado ha sido indolente en esta materia, que no se ha preocupado demasiado», dice Esteban Ibarra. «Ahora sí que, con esta Fiscalía General, hay una voluntad de dar un impulso a la lucha contra estos delitos de homofobia, antisemitismo e islamofobia. El camino ha sido largo. Cuando el Movimiento empezó, yo iba por las instituciones y me decían que en España no había racismo, que eso era el Ku – Kux – Klan»


Para Ibarra «hay tres hitos en esta clase de delitos en España: el asesinato de Lucrecia, que dio lugar a nuestra fundación, el de Aitor Zabaleta, en el que pedimos la agravante ideológica y la fiscalía no nos apoyó, y el de Palomino, en que sí nos ha apoyado, y se ha conseguido. Estamos avanzando».

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