Un detenido en Pamplona por financiar a la 'yihad' de Argelia

El Mundo, FERNANDO LÁZARO, 15-11-2009

Forma parte de una célula europea que envió un millón de euros Madrid


La presión en Europa sobre el radicalismo islamista no se relaja. Ayer mismo, una nueva operación policial puso fin a las andanzas de una célula que se dedicaba a recaudar fondos por el viejo continente con destino a los yihadistas asentados en Argelia. En esta operación ha participado también España por medio de la Guardia Civil. Agentes del Instituto Armado capturaron en Pamplona a un ciudadano argelino presuntamente relacionado con una organización islamista radical. Esta trama tenía ramificaciones en varios países europeos y se dedicaba a prestar apoyo logístico y financiero a células yihadistas de Argelia.


La detención se produjo en el marco de la operación dirigida desde Italia por la Guardia de Finanzas en la que, además de España, han participado Austria y Francia.


La denominada operación Ventanar se ha saldado, hasta el momento, con una decena de arrestados por media Europa. El detenido por la Guardia Civil es Sennia Rabah, contra quien pesaba una Orden Europea de Detención emitida por las autoridades italianas acusado de asociación para delinquir y fabricación de documentos de identidad falsos. En el transcurso del registro de su domicilio, los investigadores se han incautado de un ordenador portátil, varios teléfonos móviles, tarjetas telefónicas y diversa documentación (libros, agendas, etcétera) que está siendo analizada.


Las investigaciones se iniciaron en 2007 por las fuerzas antiterroristas italianas. La información policial desveló la existencia de una organización relacionada con ámbitos del fundamentalismo islámico argelino que operaba en Italia y que tenía ramificaciones internacionales en Austria, Argelia, España, Reino Unido y Suiza, entre otros países.


Los ahora detenidos obtenían recursos financieros en territorio europeo que posteriormente enviaban a Argelia. Para desarrollar esta actividad, utilizaban múltiples identidades falsas que les facilitaban sus movimientos tanto en el norte de África como en Europa.


Esta célula se financiaba con la comisión de robos y hurtos. Según la Guardia Civil, llegó a obtener un millón de euros en tres años. El dinero se enviaba desde Italia a Argelia sin superar la cantidad de moneda exportable legalmente (10.000 euros). Usaban cada vez una identidad distinta. Los miembros del grupo adoptaban un comportamiento inspirado en la antigua costumbre musulmana de la taqiyya, según la cual los fieles disimulan sus propias creencias para mezclarse con la sociedad occidental, adoptando sus usos y costumbres e incluso violando sus normas (barba larga y prohibición del consumo de alcohol y de carne de cerdo).

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