"En África hay cientos de personas dispuestas a ir a Canarias en cayuco"

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El Día, DORY MERINO, Tenerife, 08-11-2009

Thierry Beausoleil, un joven de origen belga, acaba de llegar a Canarias para hacerse con medios tecnológicos que le ayuden en su tarea de explicar a los jóvenes africanos “el alto precio que tienen que pagar si deciden llegar a Canarias en cayuco”, sin embargo, aseguró que ha comprobado que existen cientos de personas dispuestas a venir a Canarias en cayuco.

Sufrió un accidente en su país, tuvo que dejar de trabajar y ahora ha puesto el objetivo de su vida en frenar las salidas clandestinas desde África, máxime después de conocer de primera mano las tragedias de cientos de personas que lograron llegar a las Islas en cayucos.

Thierry trabajó durante meses como voluntario de Cruz Roja atendiendo la llegada de cayucos al sur de Tenerife, precisamente el año 2006, que se denominó como “la crisis de los cayucos”, cuando fueron 32.000 las personas que alcanzaron las costas canarias con vida y sin saber a ciencia cierta el número de las que pueden haber perdido la vida en la travesía.

Ahora, Thierry pasa la mayor parte del año en Senegal o Mauritania, donde se dedica a impartir conferencias, sobre todo a los jóvenes, tanto en escuelas y universidades como en cualquier lugar donde se concentren grupos de personas. Él se costea todo lo que hace en Senegal y Guinea Bissau, incluidos los viajes.

Ahora pretende incorporar un proyector y nuevos altavoces para impartir sus charlas con más eficiencia.

Thierry se expresa perfectamente en francés, su idioma natal, como en inglés y en los dialectos africanos que más se hablan en los países subsaharianos.

Sus mensajes no caen en saco roto, pero él manifestó a EL DÍA que los africanos se sienten atraídos por la imagen que ven de Europa.

Conoce a fondo todo el proceso que se relaciona con los cayucos. Ha comprobado el trato que reciben los inmigrantes en Canarias y ha estado presente en comisarías, en centros de menores extranjeros no acompañados, así como en el centro de retención de Hoya Fría (Tenerife).

Thierry “va por libre” en África. Vive con las propias familias de los africanos. En su opinión, “cuando te pones en su lugar y vives como uno de ellos, se aprende mucho, no sólo de las costumbres, sino la visión que tienen de su futuro y de sus intenciones”.

Lo que recuerda con más sorpresa es que por distintas ciudades de Senegal “oía mi nombre, procedente de la boca de los repatriados que me reconocían”.

“En un mismo día tuve que ir a la casa de quince senegaleses, porque su costumbre es que conozcas a toda su familia”.

Señaló varias razones por las que siguen saliendo de forma clandestina. La primera es que es la única vía factible, “debido a que es imposible lograr un visado, que puede costar 5.000 euros”.

Explicó que los africanos no ven el riesgo desde allí, porque se amparan en los que lo han logrado.

Otro de los motivos es que el nivel de estudios es muy bajo y los jóvenes saben que para lograr un estatus social es necesario estudiar, y, éste es uno de los reclamos para ir a Europa, debido a que no se lo puede ofrecer su país natal.

Los europeos tienen una falsa idea de lo que es África y los africanos también tienen una idea de Europa que no se ajusta a la realidad.

Thierry no para de explicar que la imagen que los africanos ven de Europa “tiene un alto precio”.

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