Muy peligroso

El Correo, Xabier Argandoña Gutiérrez, 05-11-2009

Ante la creciente oposición a la apertura de un centro de día de baja exigencia de Bizitegi en el bilbaíno barrio de Txurdinaga, con la intención de que personas de bien no se vean arrastradas por oscuros intereses políticos, como vecino me veo obligado a aclarar lo siguiente: Txurdinaga fue castigado duramente por la droga durante los años 80; hoy, tras la construcción de cientos de viviendas, muchas de protección oficial pagadas con la solidaridad de los trabajadores, y la llegada de nuevos vecinos, cualquiera puede comprobar que el barrio se ha regenerado y la delincuencia que perdura es residual. Ignorar que éste ha sido un factor decisivo para Bizitegi a la hora de elegir la ubicación (un motivo de orgullo para cualquier vecino) y tachar de irresponsables a personas que tienen el deber cívico de trabajar por devolver la dignidad a aquéllos a los que se la han robado es cuanto menos peligroso, muy peligroso. Pensar que la inmigración, la dependencia de drogas ilegales, el alcoholismo o la pobreza no son nuestros problemas es cuanto menos peligroso, muy peligroso. No, vecinos, el problema no es que una persona tenga que pasar el invierno a la intemperie, el problema es que lo haga bajo el calor de nuestros hogares. Y sobre la cercanía de centros educativos, quizá éste es el momento de pedir que cualquiera de los muchos que se encuentran semivacíos en nuestro entorno se habilite como albergue de noche; con lo que el miedo de algunos mermaría y Elejabarri se aligeraría, que falta le hace. ¡Ése sí sería un valor para enseñar a nuestros jóvenes!

Cada barrio debe estar preparado para evitar que cualquiera de sus vecinos caiga en la marginalidad. Viendo la situación actual, es muy fácil que lo que se produjo en los 80 se vuelva a repetir; en ese caso ¿qué le diríais a una madre, a una vecina del barrio? Porque la solidaridad siempre nos debe dejar en una situación incómoda, ahora, detectados los problemas que pueden surgir, deberíamos ponernos a trabajar para prevenirlos, confiando en todo momento en los responsables de Bizitegi. Y no intentar trasladar de lugar nuestros ‘desperdicios’. Esto es peligroso, muy peligroso, porque desde vuestros argumentos al totalitarismo (sea del color que sea) solo hay un paso.

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