Chabolas calcinadas en El Gallinero
El Mundo, , 05-11-2009Cañada Real. Once infraviviendas ardieron después de un cortocircuito en el poblado de gitanos rumanos. Unas 30 personas perdieron todo lo que tenían y se registraron tres heridos, entre ellos el cabeza de la familia que vivía donde empezó el fuego, con quemaduras graves en la cara y una mano El año pasado fue el agua y éste, el fuego. El poblado de El Gallinero, donde viven unas 300 familias de gitanos rumanos, sufrió ayer un incendio que arrasó 11 chabolas. La familia de la casa donde se iniciaron las llamas fue la más perjudicada, porque sus tres miembros acabaron con quemaduras.
El suceso comenzó hacia las 00.30 horas, en principio por un cortocircuito. Los habitantes de este poblado suelen engancharse a la luz y aprovechan vitrocerámicas y hornos eléctricos como calefacción. Ayer no se ponían de acuerdo sobre si fue uno de estos aparatos el que se incendió o si las llamas empezaron por la chispa de un cable del techo.
En cualquier caso, los materiales (madera y plásticos sobre todo) con que se fabrican las chabolas alimentaron el fuego muy rápido. Una zona de 30 metros a la redonda se transformó en una bola de fuego en pocos minutos, según relataban ayer los habitantes de El Gallinero.
Rápido control
Bomberos del Ayuntamiento y ambulancias del Samur fueron al poblado. Según dijo un portavoz de Emergencias Madrid, en poco tiempo se controló el fuego, y los bomberos permanecieron después unas dos horas removiendo y enfriando los restos del desastre.
A Dumitru, el cabeza de familia de la primera infravivienda quemada, lo tuvieron que llevar intubado al hospital de La Paz, porque se había quemado e intoxicado por el humo. Sus vecinos decían que no se había dado cuenta del fuego porque había bebido demasiado y dormía un sueño pesado.
Ayer por la mañana, Dumitru, de 35 años, volvió al poblado porque pidió el alta voluntaria en el hospital. Tenía quemaduras graves en la mano derecha, así como en las orejas y parte de la cara. Sus heridas supuraban mucho y los médicos del Summa, que habían acudido al poblado con la Cruz Roja, le vendaron. Además resultaron heridas, aunque leves, la mujer y la hija del hombre. La niña tiene dos años y se había quemado en una pierna. «A mi mujer se le ha quemado el pelo, y también las piernas», decía Dumitru, resignado entre los restos de su chabola, que ayer ya no era más que una mancha negra en el suelo.
Las casas de alrededor de la de Dumitru también quedaron arrasadas, y unas cuantas más muy chamuscadas. La gente ha perdido todo lo que tenía, incluyendo ropa, comida y utensilios. Ahora que se avecina el frío, varios voluntarios de organizaciones como Cáritas han ido al poblado para dar mantas, zapatos y comida a los rumanos. Estas ONG’s acuden normalmente a El Gallinero y han montado incluso una escuela para adultos con ayuda de la parroquia de la Cañada Real Galiana.
También acudieron funcionarios del IRIS (Instituto de Realojo e Integración Social), que contabilizaron 11 familias afectadas por las llamas. Cada una tiene entre dos y cuatro miembros, así que unas 30 personas se quedaron sin nada.
Les ofrecieron realojo en campamentos, pero los cíngaros rumanos se negaron. Por ahora, decían, prefieren ir a otras chabolas de parientes o amigos.
Inundados
El poblado de El Gallinero ha crecido en los últimos meses y ahora tiene más chabolas que hace un año. No se libra de sufrir desgracias de vez en cuando, porque ya el año pasado, por estas fechas, se inundó completamente después de que hubiera unas lluvias muy fuertes. En verano, con el calor, ha tenido una plaga de grandes ratas que correteaban entre las chabolas y los pies de la gente como si nada.
La única suerte que tuvieron ayer los afectados es que los bomberos actuaron rápido. Si no, podría haber ardido sin control todo el poblado.
Un poblado al margen de todos los demás
>300 familias. En El Gallinero sólo viven gitanos rumanos. Ahora debe de haber unas 300 familias, todas con niños de corta edad.
>Cañada Real. La cercanía a Valdemingómez y a todas las escombreras cercanas convierte a este lugar en un sitio insalubre.
>Desgracias. El año pasado sufrieron varias de las peores inundaciones que hubo en toda la Comunidad. El poblado está sobre una hondonada de lodo que se encharca en cuanto llueve. En verano las ratas se multiplican. Y ahora, el fuego destruye 11 chabolas.
>Voluntarios. El párroco de la zona, voluntarios, miembros de ONG’s y de asociaciones de vecinos de Vallecas acuden a menudo a ayudar a los rumanos.
>Cobre. Muchos subsisten con la venta de chatarra. Aparte de los que lo hacen legalmente, otros se dedicaban a robar cable de cobre. La Guardia Civil arrestó en verano a más de 20 personas del poblado por este delito.
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