La causa de Omer
El Correo, , 28-10-2009Omer Oke (Aboney, Benín, 1965) fue director de Inmigración del Gobierno vasco entre 2001 y 2006. Javier Madrazo confió en este licenciado en Ciencias de la Información por la UPV para crear una dirección de nuevo cuño que no existía en los anteriores Gobiernos nacionalistas. El primer político vasco negro, militante de Ezker Batua, elaboró el Plan de Inmigración, pero acabó presentando su dimisión y regresando a la delegación de Cáritas en Vizcaya. Su paso por la Administración tuvo un final amargo cuando el sindicato Manos Limpias le denunció por tráfico de influencias al haber compatibilizado su cargo con la propiedad de una agencia de viajes.
Oke no se ha quedado de brazos cruzados desde entonces. Sigue colaborando con Cáritas y lleva una productora y el diario gratuito Socialpress. Además, ha encontrado en el cine un atajo para dar salida a su conciencia social. «El cine es más eficaz que la política siempre que se distribuya y llegue al público», defiende. «El lenguaje cinematográfico te da muchas posibilidades. En la Administración, a veces nos quedamos en lo políticamente correcto».
‘Querida Bamako’ (2007), ganadora del Festival de Cine Pobre en Cuba, mostró cuáles eran las preocupaciones de su director. La historia de un joven de Burkina Faso que, debido a la sequía, deja su aldea para probar fortuna en Europa alertaba sobre el drama de la inmigración y se beneficiaba, pese a ser ficción, de un sustrato documental. Oke ha presentado en la Seminci su segundo largo, ‘La causa de Kripan’, que comparte las buenas intenciones y defectos de su ópera prima. Esta vez el tema con mayúsculas es la ablación del clítoris, una práctica que mutila el cuerpo y el alma de 6.000 niñas cada día en el continente africano.
Oke defiende que el cine le proporciona más libertad que la política para expresar inquietudes. «El problema es encontrar dinero para financiar esa libertad». De momento, no se puede quejar. ‘La causa de Kripan’, que ninguna distribuidora ha comprado todavía, cuenta con subvenciones de las Diputaciones de Álava y Vizcaya, el Departamento de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno vasco en el que Oke trabajó, los Ayuntamientos de Bilbao y Kripan y la ONG Mugarik Gabe. Hasta Valladolid se han acercado vecinos y el alcalde de esta localidad de la Rioja alavesa, el peneuvista Luis Agustín Loero. Todos tienen un papelito en el filme interpretándose a sí mismos.
‘La causa de Kripan’ narra cómo, en un mundo ideal, el pueblo se hace una piña para apoyar a un vecino inmigrante. Alassane (Gorsy Edu) ha dejado a su mujer y sus dos hijas en Burkina Faso. Cuando recibe la llamada de su hermano anunciándole que a la más pequeña la van a ‘purificar’ se debate entre viajar para salvarla o quedarse. Su condición de ‘sin papeles’ le impediría regresar a Kripan y echaría por la borda el sueño por el que tanto ha peleado.
Rodada en vídeo pobretón y con sonrojantes interpretaciones de los secundarios, ‘La causa de Kripan’ resulta didáctica como un episodio de ‘Barrio Sésamo’, efectista y sensiblera. Posee el valor documental de las imágenes rodadas en África. Sus explicativos diálogos instruyen sobre una lacra que los Gobiernos han proscrito aunque no cuenten con medios para atajarla. «Debido a las presiones internacionales en ningún país la ablación es legal», alecciona Oke. «Promulgan decretos pero no ponen medios ni interés. Ahora a las niñas las llevan a los bosques para mutilarlas de manera clandestina con gravísimas consecuencias».
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