Las «tiendas de chinos» copan ya el 15 por ciento de los nuevos comercios de la ciudad

ABC, A. ESTRELLA YÁÑEZ. SEVILLA, 26-10-2009

El desembarco en Sevilla de comercios regentados por ciudadanos de nacionalidad china se ha convertido en una espina más de la corona que oprime al comercio local y, según los últimos datos recabados por el Ayuntamiento, el 15% de los comercios que se abren en la ciudad son «tiendas de chinos». La crisis no amedrenta a estos emigrantes asiáticos y en 2007 presentaron 129 solicitudes para abrir otros tantos negocios en Sevilla. El año pasado hasta el mes de julio —último dato disponible— fueron 49 las solicitudes registradas por el Ayuntamiento de Sevilla para otras tantas aperturas. Las tiendas se ubicaron 32 de ellas en Triana y Barrio de Santa Cruz, 26 entre la Alameda y Polígono Norte y 12 en Rochelambert.
Los ciudadanos chinos están extendiendo su presencia por los barrios de Sevilla, llegando a ocupar lugares destacados hasta en las vías principales del comercio más selecto de la ciudad, como puede ser la misma calle Asunción, y ya son más de seis los que están en una zona donde 44 establecimientos tradicionales han cerrado desde que empezaron las obras.
El portavoz de Aprocom, José Aycart, asegura que buena parte de estos comercios incumplen la ley en varios puntos y advierte que los establecimientos de ciudadanos chinos van incrementándose en las zonas en las que cierran las tiendas con solera. «Donde muere el comercio tradicional germina el comercio ilegal», dijo.
Hay zonas de Sevilla donde la presencia de establecimientos de ciudadanos chinos es especialmente llamativa, como es el caso de la calle Marqués de Pickman y sus alrededores, arteria comercial del Nervión más tradicional, la avenida de Miraflores y su área de influencia donde ya el 10% del comercio es de chinos, el Polígono Aeropuerto y la calle Recaredo-Menéndez Pelayo con seis tiendas.
La ciudad va asimilando la multiculturalidad, pero los afectados se quejan de que estas tiendas han roto el frágil equilibrio del pequeño comercio sevillano superviviente a las grandes superficies, que rema en la marejada de la crisis, atenazada por las olas de las obras que impulsa el Ayuntamiento con su plan de movilidad, el carril bici y los sentidos únicos.
Bajo la sospecha de que gozan de un sistema impositivo preferente, los comercios llamados «chinos» sacan su ventaja de llegar hasta el límite en el cumplimiento de la legalidad para maximizar su beneficio, ofreciendo al público un género de baja calidad a un precio sin competencia. Aprocom asegura que la mayoría de estos comercios son ilegales porque no respetan la legislación laboral, sus empleados realizan jornadas interminables, venden productos falsificados y no pasan inspecciones de sanidad ni administrativas, por lo que el volumen de economía sumergida es muy elevado. Aycart reclama a las administraciones más controles para evitar la competencia desleal y reconoce que las competencias están muy repartidas.
Los vecinos destacan de los chinos su carácter reservado, la nula integración en la comunidad y el carácter pacífico en la convivencia diaria.

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