La Diputación busca familias que quieran atender a menores extranjeros
Diario Vasco, 17-10-2009
DV. Los menores extranjeros que llegan a Gipuzkoa tienen dos alternativas: ingresar en un centro foral de acogida o vagabundear por las calles. Por ley, no pueden trabajar.
En cualquiera de las dos opciones indicadas, la integración social de los chavales resulta muy difícil. La falta de un entorno familiar que les sirva de referencia complica en extremo un comportamiento normalizado. En los centros de la Diputación se intenta la integración de los menores, pero el hecho de que todos los chavales atendidos sean extranjeros dificulta su inserción en el resto de las sociedad.
Esta situación puede cambiar. La Diputación y el Centro por la Paz Baketik pondrán en marcha en noviembre el proyecto Izeba. Se trata de encontrar familias guipuzcoanas que de forma voluntaria sirvan de apoyo a estos menores, proporcionándoles apoyo y afecto.
Serían algo así como tíos y tías de los chavales. El menor seguiría viviendo en el centro de la Diputación, pero contaría con una familia que lo llevaría de excursión, le invitaría a comer a su casa, le acompañaría a ir a comprar ropa o calzado y, quizá lo más importante, le pondría en contacto con niños guipuzcoanos de su edad, para compartir actividades deportivas o de ocio.
Por el contrario, no se recomienda darles dinero, ni comprarles regalos, salvo en circunstancias especiales, como cumpleaños, fiestas o similares. Tampoco que duerman en casa. En la relación se recomienda ir paso a paso, modulando el grado de implicación según avance la experiencia.
En definitiva, se trata de darles afecto y, mediante una relación continuada, facilitar que el menor extranjero se vaya insertando en la realidad guipuzcoana, haciendo amigos y contando con una familia que le apoye.
El programa fue presentado ayer por Maite Etxaniz, diputada de Política Social; Joxi Insausti, director de Infancia y Jonan Fernández, director de Baketik, centro del que partió la iniciativa.
«Como si fueran tíos»
Etxaniz explicó que las funciones de la familia de acompañamiento «se puede asemejar a la de un tío o tía que vive cerca de su sobrino. Es decir, se pretende que se establezca una relación periódica y regular mediante encuentros semanales, llamadas de teléfono o distintas formas de apoyo».
La campaña para captar familias se iniciará el 9 de noviembre. Jonan Fernández señaló que, pese a que la iniciativa hasta ahora no se había hecho pública, «ya contamos con diez hogares dispuestos a participar».
Etxaniz indicó que se trata de dar una respuesta solidaria y eficaz a la dura realidad de estos niños. «Sabemos poco o nada de sus historias personales hasta llegar aquí, de por qué han tenido que abandonar sus casas. Bastaría con que cada cual imaginase a un hijo de 14, 13 o 12 años marchándose del hogar para trabajar en un país extraño con el fin de enviar dinero a los suyos. En su inmensa mayoría, son menores que no provocan problemas ni conflictos».
Jonan Fernández señaló que el programa Izeba busca reforzar el trabajo que se viene realizando en los centros forales. Los chicos allí acogidos, explicó, «normalmente están rodeados de otros menores en iguales circunstancias; no disponen de contacto de proximidad con el contexto social o con jóvenes guipuzcoanos de su edad. Además, carecen de referencias familiares». El director de Baketik añadió que, en algunos casos, «no encuentran una suficiente contención a sus impulsos y, en ocasiones aisladas, se producen conflictos e incluso rechazo de la población local que son magnificadas y generalizadas a todo el colectivo».
El proyecto Izeba pretende, indicó Fernandez, que estos chavales «puedan ser mínimamente felices y ello pasa por una condición básica: su integración».
La iniciativa foral y de Baketik quiere lograr este objetivo mediante familias que aporten a los chavales «afectividad y conectividad».
Fernandez señaló que en la convivencia que se establezca entre la familia y el menor este recibirá «confianza, seguridad, apoyo y contención. En resumen, afecto».
A su vez, explicó que el nuevo hogar de apoyo «jugará un papel decisivo de mediación entre el menor y el entorno. La familia facilitará el despliegue de relaciones sociales de proximidad, amistad o aficiones compartidas».
Apoyo a las familias
Las personas que participen en el programa no estarán solas en su esfuerzo de solidaridad. Contarán con un servicio de apoyo especializado formado por dos psicólogas. Estará coordinado con el centro de acogida del menor y permanecerá en contacto permanente con cada una de las familias. Éstas dispondrán de un teléfono y de una dirección de correo electrónico para comunicarse con el equipo de apoyo.
Las familias cobrarán una dieta económica simbólica, 100 euros mensuales, para compensar mínimamente el esfuerzo personal y los gastos que pudiera ocasionar su participación.
También se pondrá a su disposición un foro privado en internet, donde las personas adscritas a Izeba y el equipo técnico contarán con un espacio en el que intercambiar experiencias, dudas, sugerencias, críticas y opiniones.
Los ciudadanos interesados en obtener más información del programa pueden llamar al teléfono 943 – 25 – 10 – 05 o entrar en la página web izeba.org.
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