Madre de un indocumentado herido espera su deportación
El Universo, 14-10-2009La familia de Édgar Guncay, otro de los ecuatorianos heridos el 18 de septiembre pasado en México, cuando intentaba llegar a Estados Unidos en un viaje irregular, espera noticias de su deportación tras enterarse del retorno de su compañero de travesía, Gustavo Mayancela, el viernes anterior.
“Solo sabemos que fue dado de alta del hospital, pese a que tiene una bala en una de las axilas y que ahora permanece en una cárcel mexicana, pero no sabemos cuándo regresa”, lamentó Delia Zuña, madre de Guncay, de 33 años.
Guncay y Mayancela fueron heridos en Comitán, México, por sujetos que atacaron el carro en el que iban junto con otros cinco ecuatorianos y un salvadoreño indocumentados que también pretendían cruzar la frontera para llegar a EE.UU. La Policía Federal Preventiva de México indaga si les dispararon policías o bandas que secuestran a indocumentados.
Zuña dejó de trabajar como empleada doméstica desde que su primogénito dejó el hogar, el pasado 10 de septiembre, para tomar un vuelo que lo llevó hasta Honduras, donde inició su periplo por tierra. “Édgar me pidió que cuide a sus hijos (de 3 y 2 años), ya que cuando llegara a Estados Unidos me enviaría dinero para que ya no tenga que salir de la casa”, recordó mientras jugaba con sus dos nietos.
La casa donde vive Zuña con sus cuatro hijos menores, cuenta solo con dos habitaciones y una cocina a la que les falta el piso y el cielo raso. Además hay otras habitaciones por terminar, pese a que la construcción empezó hace una década.
Guncay laboraba en un taller mecánico industrial, pero lo contrataban por temporadas para trabajos específicos, por lo que, según su madre, le faltaba dinero para pagar el arriendo, las necesidades de su esposa, sus hijos y los hermanos a los que ayudaba en sus estudios.
“Por eso decidió irse el rato menos pensado, ni siquiera me contó que lo haría, solo vino a despedirse y a que le de la bendición. Estaba tan ilusionado con llegar a ese país y conseguir un trabajo porque quería terminar de construir la casa y tener ahorros para que sus hijos vayan a la escuela”, señaló Zuña.
Lourdes Yascaribay, esposa del emigrante, solicitó ayuda a la Secretaría del Migrante (Senami) en Cuenca, para agilitar la deportación.
María Abril, trabajadora social de la Senami, dijo el viernes pasado que esta entidad está limitada en la ayuda que solicita la cónyuge de Guncay. “Esperamos que el Estado mexicano ponga la fecha de retorno y solo entonces planificaremos el operativo para que llegue hasta su casa”, comentó.
Yascaribay aspira a que el Estado ecuatoriano ayude a su esposo con un trabajo fijo, para cancelar los 14 mil dólares que prestaron para pagar al traficante de personas a cambio del viaje ilegal. Pero esto, también debe esperar, dijo Abril, quien afirmó que por el momento se realiza el trámite para que el Ministerio de Salud Pública asuma los gastos de atención médica que Guncay requiere para extraerle la bala.
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