Ecuador se lució en el festival Vivamérica
El Universo, 13-10-2009En los ojos preadolescentes de Geomara Gavidia se asomaban el domingo fuertes dosis de orgullo y emoción contenida.
Su memoria de niña de 11 años solo alberga un recuerdo del Ecuador que dejó cuando apenas tenía tres, el del volcán Tungurahua. Pero esa tarde, en La Marcha, el desfile que puso punto final a la tercera edición del Festival Vivamérica, en Madrid, vibró como nadie con las notas del sanjuanito que bailó vestida con traje típico. Recorrió un kilómetro, desde la glorieta de Atocha hasta la de Cibeles; y, sin descansar.
Geomara quería demostrar, como los 150 danzantes y la banda de pueblo que secundaban sus pasos, el potencial cultural que posee Ecuador. Era la primera ocasión que el país llevaba una delegación tan nutrida a este evento diseñado para ensalzar la identidad iberoamericana en el marco de las festividades del Día de la Hispanidad. Y la actuación no defraudó a los más de 60.000 asistentes. “Es una maravilla cómo bailan. Lástima que a veces los españoles no los valoremos como se merecen”, advertía María Lama, una septuagenaria que ondeaba dos banderas, una de Perú y otra de Paraguay.
La Secretaría Nacional del Migrante (Senami) sirvió de enlace entre una decena de agrupaciones (Ballet Quitus, Renacer, Ayapacha, Raíces de Cayambe, Virgen de las Mercedes…) que desbordaron su talento sobre el asfalto madrileño. En primera fila, representantes de las nacionalidades indígenas de la Amazonía portaron una pancarta con un lema: “Ecuador: herencia de valores ancestrales, símbolo de resistencia cultural presente y futuro. Allá y aquí”. Airiwa (palabra que significa madurez), artesano otavaleño, no se cansaba de repetir que su presencia allí es “una forma de fortalecer la idea de que el Ecuador es un Estado plurinacional y pluricultural”.
En total, 50 organizaciones de Latinoamérica sacaron a la calle a casi un millar de inmigrantes . Hubo grupos de tango argentino, rancheras mexicanas, una diablada boliviana, grupos de capoeira brasileños… Tres carrozas sellaron el cierre de Vivamérica, un festival para el debate de las ideas.
Desde su interior se pudo disfrutar de la bachata del dominicano Víctor Víctor, los ritmos tropicales, el sonido funky de los colombianos Mojarra Eléctrica y el piano del argentino Fito Páez. Con un “buenas noches Madrid, carajo”, se despidió el cantante de rock. Y la capital española enmudeció de nuevo.
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