La Audiencia penaliza al dueño de «Kalki» y a otros dos dirigentes neonazis

Condena de tres años y medio por vender material nazi en una librería

La Razón, 09-10-2009

La sentencia destaca que los acusados difundían el odio racial y que hacían apología del genocidio.

La Audiencia de Barcelona condenó ayer a penas de hasta tres años y medio de cárcel a tres dirigentes del disuelto grupo neonazi Círculo de Estudios Indoeuropeos (CEI), entre ellos el dueño de la librería «Kalki» de Barcelona, por asociación ilícita y difusión de ideas genocidas, entre otros delitos.
En su sentencia, la Audiencia también condena a dos años y medio a un cuarto procesado, Juan Antonio Llopart, administrador de la editorial «Ediciones Nueva República», dedicada a publicar libros que justificaban el exterminio judío e incitaban a la discriminación y el odio racial, entre otros medios a través de la citada librería.

Odio y genocidio
A los cuatro acusados, que deberán pagar multas de hasta 6.000 euros, se les condena por los delitos de difusión de ideas genocidas y contra los derechos y libertades porque, en opinión de tribunal, a través de la librería, la editorial y artículos publicados en revistas incitaban al odio contra el pueblo judío y otras minorías y justificaban la violencia hacia esos colectivos. El tribunal, además, imputa un delito de asociación ilícita al presidente de CEI, Ramon Bau, al delegado de la formación en Cataluña y dueño de «Kalki», Óscar Panadero, y al que fuera secretario de éste, Carlos García, por su pertenencia a una asociación paramilitar integrada en la organización neonazi.
Según la sentencia, la disuelta CEI comprendía un círculo interior, del que formaban parte los tres condenados, que se llamaba «La Orden». Este círculo, cuyos miembros debían llevar uniforme, tenía carácter paramilitar y sus objetivos eran la promoción del odio o la violencia contra los judíos o las persones de otras razas o etnias a las que el nazismo consideraba inferiores, así como contra los homosexuales.
El tribunal considera probado que dicha organización, como reconocían sus propios estatutos, tenía por objetivo «crear un Estado Mayor que en un futuro pudiera liderar, en cualquier territorio europeo en que sus miembros pudieran encontrarse, una resistencia activa contra el sistema, incluso armada si fuera necesario».
 

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