«Considero que la política del todo gratis es contraproducente»
El Correo, , 04-10-2009Después de siete años como voluntario en los programas de inmigración y menores, José Vicente Morales toma el relevo de José Antonio Pobes para coger las rienda de Cáritas. Una responsabilidad que, admite, nunca pensaba que iba a asumir pero a la que no pudo renunciar. Y es que en la vida hay derechos pero también obligaciones.
- ¿Con qué objetivos parte?
- Voy a optar por la continuidad porque Cáritas ya tiene unos objetivos y unos programas que funcionan. Vivimos en una sociedad en la que nos reclaman atención constantemente, pero no lo hacemos con las cosas importantes. Si la vida es un don estamos aquí no para tener derechos sino deberes.
- ¿Qué programa de Cáritas cree que merece mayor atención?
- Tal vez el programa de intervención familiar porque es donde se ven las situaciones más duras al haber niños de por medio. Ellos son el futuro y es triste verlo. Con la crisis también hemos notado que el programa de personas sin hogar y el comedor van a ser fundamentales.
- ¿Se ha disparado el número de atendidos?
- No estamos desbordados, pero es cierto que hay mucha gente que pasa necesidades.
- ¿Temen que si continúa la crisis se desborden estos programas?
- Ya ha habido un aumento de la actividad, pero con los medios que disponemos hay que llegar a todos. Tal vez se aumenten las campañas y acabarán dando más los que ya dan. Lo que es preocupante es que España esté en un gasto social bajo, incluso por debajo de algunos países anglosajones.
- ¿Se invierte suficiente en recursos sociales?
- No. El Estado no hace frente a sus obligaciones y delega, que es más cómodo y barato. Los trabajadores hacen lo que pueden, pero se apoyan sobre todo en el voluntariado. Por mucho que des no siempre se llega a todo. Resulta incomprensible que la gente llegue en pateras para acabar viviendo en un campamento con cuatro plásticos. Eso sí que es desesperación y nos debería hacer reflexionar a todos.
- ¿Se puede llegar a todos?
- Es imposible. Debes saber dónde estás y qué puedes hacer. Hay gente que rechaza la ayuda y es imposible hacer algo por ellos. En una entidad como Cáritas el realismo es fundamental. Nos gustaría solucionar todos los problemas, pero al final solucionas el que te viene aún sabiendo que puede que vuelva.
- ¿Por qué?
- Alguien que está en intervención familiar necesita ayuda para sus facturas, encuentra trabajo y se reinserta. Pero luego le echan y vuelve al punto de partida. A veces es difícil salir del ciclo.
- ¿Hay muchos trámites burocráticos?
- Somos una entidad autónoma, somos Iglesia, y aquí hay suficiente estructuras y mecanismos de control. Pero al final la burocracia nos afecta a todos cuando depende de la Administración.
- ¿Se sienten respaldados?
- En Miranda Cáritas está muy valorada y hay sintonía con el Ayuntamiento. Tratar de modificar cosas es muy difícil y al final la mejor revolución es la que hay en el corazón de cada uno. Esto suele llegar a medida que eres más consciente y maduras.
- Cáritas renunció al banco de alimentos, ¿no es necesario?
- Ha sido una decisión coherente. Nosotros no rehuimos a nada si hay una posibilidad de organización y de que funcione. A lo mejor son más interesantes iniciativas como las de un supermercado que vende a precio de coste. Pero ante esta situación hay que ser sinceros: en España no se está pasando hambre. Lo que necesitan es pagar la luz, le agua o la hipoteca.
- ¿Cubre ya ese aspecto Cáritas?
- Pues hay un comedor donde pueden acudir a comer y cenar y luego un pase para dormir y desayunar. Creo que eso lo cubre bien. En España hemos pasado de no tener ninguna asociación que se ocupara de los demás a que las haya que lo hacen de cualquier cosa.
- ¿Se hace buen uso de los servicios?
- Desde luego. Aquí todo está muy controlado y vigilado, no se despilfarran para nada los recursos y el que viene, por ejemplo, a hacer un curso de poda es porque realmente va a hacer uso de él.
- ¿Hay gente que se siente avergonzada por tener que recurrir a estos programas?
- Posiblemente, sobre todo si eres de Miranda o español. Pero a medida que hay gente más necesitada y que empiezan a surgir más problemas al final no queda más remedio.
Nuevos aires
- ¿Le gustaría contar con algún programa que no tenga?
- Más bien reforzar. Me parecen muy importantes el de atención familiar y atención de base que se lleva a cabo a través de las parroquias, aunque ahora mismo lo prioritario es impulsar el de empleo, si bien en este último caso deben ser los banqueros los que se impliquen, que no tengan miedo a financiar.
- ¿Qué proyectos tiene en marcha Cáritas?
- Muchos y muy ambiciosos. Nos vamos a trasladar de sede y tendremos un nuevo comedor, además de que se están acometiendo unas reformas en el centro que está junto a Bomberos. En definitiva, se está trabajando para los que menos tienen y más lo necesitan.
- Las reformas que se están acometiendo, ¿son ambiciosas?
- Desde luego. En el Centro del Menor tenías que ir agachado en la parte de arriba y ahora tendremos mucho más espacio. La Administración tiene lonjas suficientes pero no ven las necesidades y hace falta recordárselo. Los políticos tienden a perpetuarse en el puesto y al final las ideas se acaban.
- Es voluntario, ¿lo dejará ahora?
- Estoy en el Centro de Menores y tengo intención de seguir allí, pero soy consciente de que debo ocuparme un poco de mí mismo para poder ocuparme de los demás.
- ¿Cómo es esa experiencia como voluntario?
- Mi madre siempre dice ‘manos que no dais qué esperáis’. No se trata de lo que damos sino de nuestra implicación. Cuando estuve de coordinador vi que la gente que accede al voluntariado lo hace con un número muy limitado de horas y el tratar de llegar a todos y que te comuniquen su experiencia se es complicado. Hay que potenciar todos los servicios de voluntariado y creo que la sociedad están yendo en esta dirección.
- ¿Cómo?
- Es que al final, con tanto paro, tampoco va a quedar más remedio. ¿Va a estar un 20% de la población sin hacer nada? Esto lo puede llenar muy bien el voluntariado porque es verdad que se recibe más de lo que das y todos nos sentimos gratificados. El trabajo es el esfuerzo útil, no necesariamente pagado. La remuneración no tiene por qué ser económica y eso es un error.
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