Embarazo, boda y venta ambulante

Diario Vasco, 25-09-2009

Los motivos para que un adolescente deje de ir a clase se repiten desde hace años. Un embarazo, una boda precoz entre miembros de la comunidad gitana, problemas psicológicos o la necesidad de ayudar a los padres en su trabajo – en numerosas ocasiones en la venta ambulante – son los motivos más frecuentes que alejan a chicos y chicas de las aulas en Euskadi hasta los 16 años.

La consejería de Educación puso en marcha el pasado curso una encuesta entre las direcciones de los colegios para recoger sus experiencias y opiniones. Los centros, además de detallar las razones de las faltas a clase, dieron algunas claves para afrontar el problema. «A partir de los doce años resulta imposible obligar a un chaval a asistir a clases que no le interesan para nada. Es necesario una reflexión sin prejuicios sobre ese asunto», señalaban desde un instituto. Desde otra escuela, explican que la única manera de que los alumnos absentistas vuelvan a clase es que intervengan los trabajadores sociales, mediadores familiares o la Fiscalía, ya que las medidas que se toman desde la escuela resultan insuficientes.

Muchos colegios coinciden en la descripción de los alumnos que ‘pasan’ de ir a clase a pesar de que les obliga la ley. Pertenecen a una minoría étnica y social desfavorecida, sin motivación para el estudio, con comportamientos problemáticos que aumentan con la edad. Los profesores piden que el absentismo se combata en Primaria porque al llegar a Secundaria la baja autoestima, el retraso escolar y la entrada en la pubertad complican la integración del joven en el sistema escolar.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)