El camerunés deportado regresa el sábado a Euskadi
el universitario del campus donostiarra recibió ayer el visado de la embajada Jacques Armand, que vuelve cuatro meses y medio después de su expulsión, reconoce que ha recuperado la sonrisa
El País, , 17-09-2009donostia. “Estoy con la cabeza disparada, no me puedo ni concentrar, pero he recuperado por fin la sonrisa”. La alegría era ayer infinita para Jacques Armand Nong, que cierra un ciclo para el olvido. El joven estudiante de la UPV que fue deportado a Camerún regresa a Euskadi el sábado. Su familia está que ni se lo cree.
El sábado a las 12.10 horas el joven aterrizará en el aeropuerto de Barajas vía Bruselas. La embajada de España en Camerún recibió ayer la orden para que se le conceda el visado de estudios. El joven no tardó ni un segundo en sacar el billete de vuelta. “La administración se ha portado de manera exquisita”, reconocían desde Camerún los salesianos que le han acompañado durante estos meses de calvario.
Armand fue detenido el pasado 28 de abril y expulsado un día después debido a su situación administrativa irregular. El chaval residía con su madre en el municipio alavés de Labastida, y viajaba a diario al campus donostiarra de la UPV, donde cursa estudios de Ingeniería.
Tras ser deportado, el estudiante apareció inconsciente en Yaundé, la capital de Camerún, donde fue acogido por los padres salesianos con la esperanza de que el caso se solucionara en breve.
No fue el caso. El trámite burocrático que ha conllevado su regreso a casa ha sido proceloso y se ha demorado más de lo previsto, aunque una vez que Armand dejó de figurar el pasado 5 de agosto en la lista de expulsados su regreso a casa parecía inminente. El estudiante tiene previsto presentarse en los próximos días a dos de las tres asignaturas que le quedan pendientes con el objetivo de inscribirse para el nuevo curso, que comienza en octubre. El joven, según quienes le acompañaban, se pasó ayer toda la tarde “dando saltos de un lado a otro”, despidiéndose de todos los amigos que ha hecho durante estos meses. “Estoy que ni me lo creo. Quiero volver a casa y descansar para retomar el ritmo de trabajo que llevaba antes”, confesaba poco después de recibir el visado.
un nudo en la garganta Dora, la madre del joven, no dejaba de tomar tila nada más conocer la noticia. “He estado ingresada dos veces en los últimos meses por los problemas que ha conllevado su ausencia. No sé cómo explicarlo, siento un nudo en la garganta que me impide expresar mis sentimientos”, acertaba a decir la mujer desde su torbellino emocional.
La tensión también ha atenazado al joven durante los últimos días, consciente de que si el caso no se resolvía en una semana corría el riesgo de descolgarse del nuevo curso académico. “Todo ha sido muy tenso hasta el último momento, pero por fin ha salido bien. La pesadilla ha concluido y no hay que llorar más”, expresaba José María Sabé, el salesiano que ha ayudado al joven con todos los trámites.
Si el joven ha dejado huella en todo su entorno académico por el afán de superación demostrado en todo momento, otro tanto puede decirse de su paso por la capital de Camerún. En todo el mundo ha despertado la misma impresión. Armand, a pesar de los momentos de desánimo que ha padecido, es una persona psicológicamente muy fuerte, que pone una sonrisa a las dificultades y que jamás traslada la carga de sus problemas a nadie. “Siempre ha intentado llevar su situación con mucha humanidad, sin echar pestes de todo lo que ha pasado. Nunca ha expresado ninguna crítica amarga”, aseguraba el religioso Sabé.
Su manera de digerir el calvario, sin él saberlo, ha sido muy valioso para todos los amigos que ha hecho estos meses en Camerún, puesto que, según dicen los salesianos, los comentarios negativos de africanos en Europa sólo sirven para crear una mentalidad de confrontación y rivalidad entre culturas. “Él no ha caído en ningún momento en esa trampa”, resume el religioso.
(Puede haber caducado)