Carter denuncia racismo en los ataques de la derecha a Obama
La crispación condiciona las reformas promovidas por el presidente
La Vanguardia, , 17-09-2009MARC BASSETS – Washington. Corresponsal
El presidente, consciente de que en EE. UU. la raza es un terreno fangoso, se desmarca de Carter
Ataques, recriminaciones, insultos: la crispación se ha adueñado de la política estadounidense. Si alguien creía que la elección de Barack Obama uniría al país y pondría fin a la polarización de los años de Bill Clinton y George W. Bush, se equivocaba. Casi un año después de las elecciones, el ambiente está emponzoñado. La crispación sobrevuela la ambiciosa agenda interior de Obama en ámbitos como la sanidad, el cambio climático y la economía.
Algunos conservadores ven detrás de los planes del presidente un intento de sovietizar EE. UU. Acusan al presidente de promover la eutanasia y el aborto, y también de intentar lavar el cerebro a los niños en las escuelas. Hay quien sostiene incluso que no es ciudadano estadounidense. El exabrupto de Joe Wilson, un congresista republicano de Carolina del Sur, durante el discurso de Obama la semana pasada, evidenció las divisiones. “¡Usted miente!”, le gritó Wilson al presidente. Después le llamó para pedir disculpas. Y Obama – el primer afroamericano en el cargo-las aceptó. Pero no se disculpó ante el Congreso. El martes, la Cámara de Representantes, dominada por los demócratas, respondió reprobando formalmente a Wilson.
Entonces los republicanos, acusados de crispar, acusaron a los demócratas de hacer lo mismo. El mismo día, el ex presidente Jimmy Carter lanzó una sospecha que pocas figuras públicas se atreven a mencionar. “Creo que una parte abrumadora de la animosidad intensa contra el presidente Barack Obama se basa en que es un hombre negro, un afroamericano”, dijo Carter, un demócrata del Sur derrotado en la guerra civil, que mantuvo la segregación hasta los años sesenta. “La inclinación racista aún existe. Es abominable, y me apena y preocupa profundamente”.
Consciente de que en Estados Unidos las relaciones raciales son un terreno fangoso, Obama se desmarcó ayer de Carter. “El presidente no cree que las críticas estén basadas en el color de su piel”, zanjó su portavoz. Pero las palabras del ex presidente, cuyo legado – recesión, pesimismo, reveses diplomáticos-pocos reivindican, expresan una corriente de opinión extendida en la izquierda, que denuncia que ningún presidente ha sido sometido a ataques tan venenosos en tan poco tiempo. Según esta visión, la ira de los manifestantes que el fin de semana inundaron Washington, o de los ciudadanos que este verano reventaron mítines con congresistas, no se dirige contra la reforma sanitaria, sino contra la propia figura del presidente. “Hay gente que simplemente no puede creerse que un negro sea presidente, y que nunca lo aceptará”, escribió en The New York Times la columnista Maureen Dowd. “Durante dos siglos, el Sur ha temido que los negros y el Gobierno federal tomen el poder. Con Obama, tienen ambas cosas”. En la emisora NPR, el periodista Kai Wright apuntaba hace unos días que muchos de quienes protestan son blancos de clase obrera desbordados por la globalización. Pero otros, incluso en la izquierda, alertan del peligro de gritar “¡racismo!” cada vez que alguien critica al presidente. Una táctica que durante la campaña electoral sirvió para blindar al candidato ante los ataques.
Lo cierto es que no hay pruebas de racismo en las palabras de Wilson. En el pasado, congresista defendió el derecho a que la bandera confederada – símbolo con connotaciones racistas para muchos afroamericanos-ondease en el Capitolio de Carolina del Sur. Vilipendiado por la izquierda, Wilson se ha convertido en un héroe de los ultraconservadores. Los donativos para su campaña en el 2010 se han disparado. Su “¡usted miente!” es el nuevo grito de guerra contra Obama.
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