REPORTAJE

Cruzar el Estrecho: un nuevo 'juego' de niños

Los menores rescatados en Tarifa comunicaron a sus padres que están bien

Público, C. PÉREZ / M. SERRANO, 17-09-2009

Tenían muy bien planeada la aventura en solitario, sin ningún adulto, pero probablemente con la complicidad de sus familiares. Los seis menores rescatados el martes en Tarifa (Cádiz) a bordo de una balsa de juguete partieron de Tánger bien equipados. Tomaron todas las precauciones posibles para pedir auxilio, por si el temporal de Levante que estos días sopla en el Estrecho ponía en peligro la estabilidad de su frágil embarcación.

En tres mochilas, aparte de provisiones para la travesía, los chicos cinco de entre 10 y 12 años y uno de 16 guardaban hasta tres teléfonos móviles, que ayer utilizaron para llamar a sus familiares y confirmar que se encontraban en buen estado de salud. Este ha sido su particular éxito: se quedan en España y ni a corto ni probablemente a largo plazo regresarán a Marruecos.

De momento, tres de ellos permanecerán en el centro de acogida de Nuestra Señora del Cobre, en Algeciras, desde donde ya ha comenzado el traslado de los demás a otros lugares de similares características de la provincia de Cádiz y el resto de la comunidad. En los próximos días serán escolarizados, según la delegada provincial de Igualdad, Manuela Guntiñas. “Es obligación de la Junta garantizar la seguridad de los menores y una educación en las mismas condiciones que un español”, dijo.

Desde que fueron rescatados, los menores se muestran felices y contentos, como si cruzar el Estrecho fuera un juego de niños. Durante la corta estancia se han integrado con el resto de adolescentes inmigrantes e incluso han jugado en el patio.

La difícil repatriación

“Al llegar al centro, lo primero que hacemos es hablar con ellos de su procedencia, de las causas que les han llevado a emprender un viaje tan arriesgado”, explican fuentes de la Delegación de Igualdad en Cádiz. Al centro de Nuestra Señora del Cobre llegan, según las mismas fuentes, una media de 30 menores al mes: desde bebés de pocos meses hasta chicos de 18 años. Viven en módulos con capacidad para ocho personas, tutelados cada uno de ellos por educadores sociales, que les ayudan en sus tareas más básicas. Estos centros tienen un régimen abierto que permite a los chicos vivir con plena libertad.

“La otra cara la protagonizan sus familiares. La mayoría no se acerca a verlos. Se cartean con ellos y hablan una vez al mes por teléfono, mientras esperan a que sean mayores y tengan un contrato, para venirse ellos también a España”, señalan en Igualdad. De hecho, la repatriación es prácticamente imposible. El trámite con la Fiscalía de Menores, el consulado de Marruecos y sus familiares es bastante complejo, lo que permite al menor obtener durante ese periodo el permiso de residencia.

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