«Quería mirarle a los ojos»

ABC, 15-09-2009

María Victoria Muñoz, madre de Carlos Palomino, ayer, a su llegada a la Audiencia Provincial, entre la abuela y Esteban Ibarra

POR M. J. Á.

FOTO JAIME GARCÍA

MADRID. Tensa y nerviosa. María Victoria Muñoz, madre de Carlos Palomino, se presentó ayer en la Audiencia Provincial de la mano de su madre. «Estoy aquí porque quiero transmitirle algo con mi mirada. Quiero verle», dijo, en referencia a Josué Estébanez de la Hija, el presunto autor de la muerte de su hijo. Mavi, como la conocen sus amigos y allegados, tiene fe en la justicia. «Confío en ella, espero que sea buena y haya una sentencia ejemplar, por eso he esperado este juicio, que es lo que me mantiene en pie. Es mi fe».

Muñoz añadió que, antes de que su hijo marchase el día de autos hacia la contramanifestación convocada por colectivos antifascistas contra la concentración de Democracia Nacional en Usera, le dijo «que tuviese cuidado, porque podría haber problemas». Y no se equivocaba. La tragedia llegó en un vagón de Metro.

La abuela de Carlos, visiblemente emocionada, se removía en la sala cuando el acusado detalló la agresión. No pudo evitar proferir algún insulto en voz baja, mientras le llamaba «mentiroso».

Fuera, alrededor de un centenar de amigos y compañeros de Carlos Palomino se concentraba frente a la Audiencia Provincial, con una gran pancarta que rezaba: «Vuestros asesinatos no quedarán impunes». En otras dos, más pequeñas, se leía «Carlos vive» y «Josué, asesino». No cesaron los gritos y proclamas de este grupo, jóvenes en su mayoría que se han ido manifestando desde aquel 11 de noviembre de 2007, en muchas ocasiones, de manera violenta.

Los ya conocidos gritos «¡Carlos, hermano, nosotros no olvidamos!», «¡Josué, fascista, estás en nuestra lista!» o «¡Dónde están, no se ven, los amigos de Josué!», se sucedieron durante las más de tres horas que duró la primera jornada de vista oral en la Sección Primera de la Audiencia madrileña.

Se respiraba una tensa calma. La Jefatura Superior de Policía dispuso un despliegue policial conformado, especialmente, por agentes de la UIP o «antidisturbios», para evitar cualquier altercado. La nota reseñable de la jornada fue que los policías tuvieron que reducir a dos chicas neonazis que lanzaron pasquines a las puertas de la sede judicial al terminar la sesión. Una de ellas fue agredida por un joven de extrema izquierda. La Policía identificó a los tres y su presencia evitó que el incidente pasara a mayores.

Fue uno de los amigos de Palomino quien alertó a los agentes sobre la presencia de estas «ultras», que proferían gritos a la vez que lanzaban el siguiente mensaje: «Josué, libertad, que nadie encarcele el aire entre barrotes».

Una treintena de amigos y allegados de la víctima aplaudieron a la madre y a la abuela a la salida de la Audiencia, al tiempo que exclamaron: «No estáis solas».

El presidente de Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, alertó de que existe más presencia y agitación de grupos fascistas por la crisis. La muerte de Palomino es una referencia, como lo fue la de Lucrecia Pérez y la de Aitor Zabaleta», dijo, en referencia a los llamados «crímenes de odio y racistas».

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