La 'fiebre' del cobre no cesa

Diario Vasco, 15-09-2009

DV. Tapas de alcantarilla, registros de agua o gas, cable de cobre, rejillas de parterres, aluminio, latón, bronce… todo vale. El metal sigue siendo una fuente de ingresos; su venta constituye una actividad que pese al discurrir de los años continúa reportando beneficios. En la actualidad se pagan 2,4 euros por un kilo de cobre y 1,8 por el de latón. Pero no todo el metal que reluce tiene una procedencia lícita. El mundo de la compraventa de chatarra a pequeña escala ha caminado en no pocas ocasiones en el filo de la legalidad y muchas veces lo ha traspasado.

Las sustracciones de cableados eléctricos, telefónicos; los robos en chatarra en empresas o en viviendas en construcción ha sido estos últimos años una práctica en clara progresión.

No queda tan lejos la oleada de robos del tendido telefónico que durante meses soportaron diferentes localidades de Gipuzkoa. La semana pasada, la Guardia Municipal donostiarra detuvo a dos personas en el barrio de Altza con tapas de alcantarilla y de desagües sustraídos en diferentes municipios guipuzcoanos. Ayer, dos hombres de 31 y 46 años fueron sorprendidos en Tolosa por robar gran cantidad de cable de cobre.

En realidad, la fiebre del cobre nunca ha cesado. Fuentes de la Guardia Municipal donostiarra aseguran que la sustracción de esta clase de material se viene registrando desde hace décadas. «Hace años era una actividad que principalmente estaba vinculada a clanes de etnia gitana. Sin embargo, la bonanza económica que precedió a la actual recesión hizo que los gitanos relegasen a un segundo plano la chatarra y se dedicasen a otros negocios que reportaban mayores beneficios, como era la venta de automóviles de segunda mano», explica un responsable de la Guardia urbana.

El espacio dejado por los gitanos fue ocupado por algunas familias con bajos recursos económicos llegados en su mayoría de países del Este de Europa. Durante varios años, estos grupos, integrados principalmente por personas de procedencia rumana, han estado detrás de una parte de los robos de cable y metales en Gipuzkoa.

Estos colectivos han sustraído las conducciones eléctricas que han podido: parques, como los de Otxoki, Arria y Miramón, en San Sebastián, se quedaron sin alumbrado público; los cables telefónicos de Aia, Oiartzun, Errenteria, Usurbil Pasaia o Lezo desaparecieron un día sí y otro también; elementos metálicos en decenas de empresas del territorio fueron igualmente sustraídos. Las viviendas en fase de construcción han sufrido también los perjuicios de los ladrones. Algunos se llevaron hasta calderas de calefacción de pisos que estaban en plena fase de construcción.

Salida del material

La Policía sabe que buena parte de todo este material robado es vendido luego a las chatarrerías. «No tengo la menor duda de que la mayoría de estas empresas actúa dentro de la más estricta legalidad y anotan todas las compras que efectúan en sus libros de registro. Sin embargo, en todo colectivo hay personas que traspasan el límite de la legalidad. Y en este sector también ocurre», señalan fuentes de la Policía local de Donostia.

A juicio de este responsable policial no la vale la excusa de que «yo no sabía de que era material robado». Considera que los profesionales de este sector «saben perfectamente cuándo un producto puede tener una procedencia ilícita. Mejor que ellos no lo sabe nadie. Si alguien va a donde un chatarrero con alcantarillas que llevan el escudo del Ayuntamiento de Irun o Donostia, lo menos que puede hacer es sospechar de que hay algo turbio detrás», precisa.

«Lo que es evidente es que los ladrones no disponen de los medios necesarios para, por ejemplo, fundir el cobre, el hierro o el latón y borrar sellos, escudos o marcas que permitan identificar el material sustraído. Por lo tanto, cuando les ofrecen cientos de cable telefónico, ya saben que aquello puede que no sea limpio», explica.

Precios

El cobre es, sin ningún género de dudas, el metal más preciado. Una tonelada de este material se cotiza actualmente a 2.400 euros por tonelada, (2,4 euros el kilo). El segundo metal más cotizado es el bronce, por el que se pagan 2.280 euros por tonelada.

El latón es igualmente otro de los productos preciados, por el que en las chatarrerías abonan 1.800 euros por cada mil kilos. En la escala inferior se encuentra el plomo, a 720 euros la tonelada; el aluminio, a 660 y el hierro, a 140, según datos proporcionados por un empresario del sector.

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