Cartas al Director

¿Ejercicio de autoridad o abuso de poder?

Diario de noticias de Gipuzkoa, , 08-09-2009

Un interventor de Renfe impide la salida del tren en la estación de Donostia y ordena a los vigilantes de seguridad echar “como sea” a un pasajero que disponía del billete reglamentario, estaba sentado sin molestar a nadie y ¿ casualidad?, era negro. El pasajero es brutalmente agredido, sacado por la fuerza del vagón entre seis vigilantes, inmovilizado en el suelo del andén y apaleado, a pesar de las protestas de los pasajeros de dos trenes que estábamos presenciado la agresión, algunos de los cuales fuimos también agredidos físicamente por uno de los vigilantes de seguridad.

Tanto el revisor como los vigilantes de seguridad se negaron a facilitar su identificación.

2 de septiembre 2009. Estación de Donostia. 20,45 horas de la noche. Llegada del tren de cercanías que cubre el trayecto Irun-Zumarraga. Subimos al tren, deseando llegar cuanto antes a casa, pero el tren no se pone en marcha porque el interventor ha decidido que el tren permanecerá “retenido” hasta que un determinado pasajero se baje o acuda la Ertzaintza para obligarle a bajar.

Ese pasajero no está cometiendo ninguna infracción, ni muestra una actitud agresiva, pero, según la versión del interventor, " le ha faltado al respeto" y, por tanto, no está dispuesto a permitir que continúe el viaje. Ni él ni el resto de l os pasajeros, evidentemente.

El pasajero aludido, como el resto, también viene de trabajar, está cansado y quiere llegar a su casa cuanto antes y por tanto, se niega a bajar, alegando que tiene el billete que corresponde y que, además, ha sido el interventor quien le ha faltado al respeto y le ha insultado.

No sabemos quien tiene razón, pero no importa: los vigilantes, con gran violencia, y tras agredir a algunas personas que estábamos junto a él lo sacan del vagón, lo tiran contra el suelo y boca abajo, le inmovilizan y le pegan. Una gran mayoría de pasajeros del tren, así como de otro tren de cercanías que esperaba la salida en dirección a Irun, horrorizados por lo que estamos viendo, les gritamos para que detengan la agresión, pero no escuchan a nadie.

Nuestro tren, con 15 minutos de retraso, parte finalmente y con él, los testigos de la agresión. En el suelo del anden se queda el pasajero, brutalmente inmovilizado, con los vigilantes sobre él y hasta el momento nadie hemos logrado conocer el fin de la historia.

Con lo cuál quisiera preguntarle a Renfe-Adif, a la administración de Justicia o a quién corresponda:

¿Se puede expulsar de un tren a una persona que dispone del billete correspondiente y no está cometiendo ninguna infracción ni se muestra agresivo, ni molesta a nadie?. ¿Se le puede expulsar por la fuerza, violentamente, y una vez fuera del tren, tirarlo al suelo y apalearlo?

¿Cuál era el “supuesto delito” del pasajero agredido? Según el revisor, le había faltado el respeto porque al principio se había negado a enseñarle el billete. Según el usuario agredido, desde el primer momento el revisor se dirigió a él insultándole. Independientemente de quien tenga finalmente razón, ¿no es un abuso de poder totalmente desproporcionado el castigo recibido por el usuario, y por el conjunto de los pasajeros del tren? ¿puede un revisor, por lo que él considera una ofensa personal por parte de un pasajero impedir la salida de un tren?

¿Puede un vigilante de seguridad agredir físicamente a una usuaria del tren sin que ella ni siquiera le haya dirigido la palabra? ¿qué ha sido del pasajero agredido?

Carmen Martí

Miembro SOS Arrazakeria. Zaldibia.

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