Disturbios en Urumqi tras unos ataques con jeringas a la etnia han

La Vanguardia, PEKÍN - Corresponsal , 04-09-2009

La tensión volvió ayer a Urumqi, la capital de la región noroccidental china de Xinjiang, de mayoría musulmana, escenario de unas violentas protestas étnicas en el pasado mes de julio que dejaron cerca de 200 muertos. Varios miles de personas de etnia han se congregaron en el centro de Urumqi para protestar contra unos presuntos ataques con jeringuillas, informó la agencia oficial Xinhua.

Según las mismas fuentes, 21 personas habrían sido detenidas, acusadas de haber agredido a 476 personas, de las cuales 433 eran de etnia han y el resto de otros ocho etnias (uigures, hui, kazajos y mongoles). El departamento de Sanidad de Xinjiang avanzó anoche que ninguna de las víctimas había resultado infectada. Xinjiang tiene uno de los índices de seropositivos más elevados de China.

Las protestas se originaron a última hora de la mañana tras conocerse la denuncia de que un hombre acababa de agredir con una jeringuilla a una niña de cinco años. La noticia se extendió y calentó los ánimos en una ciudad ya tensa debido a los recelos que existen entre la etnia mayoritaria han y los uigures. Un testigo vio a un grupo de hanes golpear a un uigur, sospechoso de perpetrar ataques con jeringuillas. La policía lo rescató y lo llevó al hospital, según la agencia Reuters.

Los manifestantes se concentraron ante la sede del Partido Comunista, en el centro de la ciudad y reclamaron la dimisión de su máximo responsables, Wang Lequan, que lleva catorce años en el cargo.

“Que dimita Wang Lequan, ¡el gobierno es inútil!, gritaban los manifestantes, según un testigo, Mientras era increpado, Wang, micrófono en mano, explicó a la multitud que se había detenido a más de veinte personas por los supuestos ataques.

El departamento sanitario de Xinjiang dijo que en las últimas semanas, 476 personas habían acudido a los hospitales para informar de aparentes ataques con jeringuillas. Nicholas Bequelin, de Human Rights Watch en China y que sigue de cerca la actualidad de Xinjiang, dudaba ayer de la certeza de estos ataques. “Siempre hay rumores extraños tras episodios de violencia”, dijo. Estos disturbios surgen en un momento muy sensible para China, que prepara la celebración el 1 de octubre del 60 aniversario de la fundación de la República Popular.

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