Un jefe «trinitario» se entrega por el crimen de Azca debido al cerco policial

ABC, CARLOS HIDALGO | MADRID, 04-09-2009

«Estoy cansado de huir, me voy a entregar». Estas fueron las palabras que, vía telefónica, llegaron el miércoles por la tarde a un teléfono de la Jefatura Superior de Policía. El interlocutor era Santiago G. M., dominicano de 22 años, quien se presentaría después en las dependencias policiales y sería arrestado por el Grupo X de Homicidios. Se sospecha de que fue cooperador necesario en la muerte violenta del pasado viernes en la zona de movida latina de Azca.

Según ha podido saber ABC, Santiago se trataría de uno de los jefes que la banda latina de los «trinitarios» tiene en Madrid. Estuvo en el lugar de los hechos, la salida a la calle de Orense desde los bajos del mencionado complejo empresarial, donde se aglutinan decenas de locales de ocio latinos.

El hecho de que decidiera entregarse no fue arbitrario. La Policía ya conocía su paradero y así lo sospechaban sus familiares, quienes le avisaron de que sería mejor que se presentara ante los agentes de manera voluntaria, a que fueran ellos quienes le detuvieran directamente.

A Santiago le constan cuatro antecedentes policiales, por amenazas, robo con violencia, lesiones y riña tumulturaria. Ahora deberá responder ante el juez no sólo por su grado de implicación en el crimen – parece claro que no es el autor material, que ya está detenido – , sino sobre toda la verdad de lo que ocurrió allí aquella madrugada.

Con éste, son cuatro ya los arrestos en apenas cinco días que ha realizado Homicidios en torno a este caso. Las dos primeras fueron también de dos «trinitarios», quienes contaban con diversos antecedentes. El juez ordenó su ingreso en prisión preventiva y comunicada. Luego cayó el presunto autor material, un menor de 17 años, que pasó a disposición de la Fiscalía de Menores. También cuenta con antecedentes.

En paradero desconocido

Mientras, la Policía Nacional continúa buscando al resto del grupo de diez personas que participó en la reyerta que acabó con la vida del presunto miembro de los «Dominican don´t play» (DDP) Isaac Natanael B. G., también menor de edad. La cuestión es que, aunque muchos están identificados, tal y como ha ocurrido con el último arrestado, se encuentran en paradero desconocido, aunque las pesquisas van por muy buen camino.

Otro asunto es el móvil del crimen. Los investigadores se inclinan más por el hecho de que no se trate en sí de una guerra de bandas, pese al enfrentamiento entre estas dos facciones de pandilleros dominicanos. Sería, más bien, una trifulca, un encontronazo anterior, también en un local de ocio y probablemente por un asunto de faldas, lo que desembocó en tragedia.

Sobre un posible rebrote de violencia, pese a las amenazas vertidas por los DDP, no se teme a corto plazo.

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