Avisando
La Razón, 30-08-2009El fin de las vacaciones, aquí en el litoral catalán, ha engendrado por fin la atmósfera general de bonhomía y chanza de la que estábamos cruelmente faltos desde que, a principio de verano, los padres de familia se vieron recluidos junto a sus retoños entre el mar y la montaña. Yo debo volver a Madrid y echaré de menos las sublimes polémicas cómicas de mi tierra natal. Por ejemplo: la niña Alison Gabriela, que habla perfectamente castellano y nada de catalán, ha sido escolarizada en las aulas de adaptación para emigrantes contra las cuales ya se había pronunciado SOS Racismo. Cuando han sido consultados los alcaldes de Vic y de Reus, municipios donde han empezado a ensayarse este tipo de guetos, han aparecido en TV3 argumentos del tipo de que así las familias sabrán dónde están y al sitio que han venido. Obviamente, la desafortunada explicación tiene las resonancias ominosas de aquella frase fascista del «así se van enterando». Momento embarazoso. No perdamos de vista que estamos hablando de alcaldes como el de Reus, Luis Miquel Pérez, que ha tenido enfrentamientos con uno de sus concejales porque quería celebrar una boda vestido de Elvis (hortera pero cierto). Si la risa, lector, no le ha impedido seguir leyendo, déjeme añadir que el asunto se complicó más cuando, antes de un pleno, se repartieron en él, desde el poder, unas fotos del concejal citado con el trasero al aire. El alcalde pidió luego disculpas por tan cochino (con perdón) proceder.
Ah, Luis García Berlanga, vuelve, por favor. Ven a filmar los maravillosos pueblos de nuestra España.
(Puede haber caducado)