Negros en Polonia
La Verdad, , 28-08-2009Aver si nos aclara alguien qué les pasa a los polacos con los negros, porque he aquí que los responsables de un anuncio de Microsoft destinado a ser visto en Polonia se han quitado de encima a un negro por las buenas, al negro que le den vacaciones forzosas, al negro que lo pongan a la sombra, al negro que lo contraten para recoger cacao o que lo manden a un casting para un anuncio de Manos Unidas. Nadie sabe por qué pero ahora resulta que en Polonia un negro como que no está bien visto; debe ser que les inquieta o que no saben lo que tiene el negro, pero el caso es que un negro les viene mal en estos momentos, no les cuadra. Para un polaco, un alemán es otra cosa, pero un negro siempre será un negro, en Polonia y en Burkina Faso, donde tienen la desfachatez de ser todos negros. El negro, que coja la patera y se vaya por donde ha venido; el negro, que no moleste; el negro, que aprenda modales y, sí quiere, el negro que ponga rumbo a EE UU y que Michelle Obama lo bendiga.
El caso es que algunos imbéciles de la delegación polaca del todopoderoso gigante informático han tenido a bien cargarse al negro que protagonizaba un anuncio de la compañía de Bill Gates en EE UU, y que debía ser el mismo para Polonia toda. Y, en efecto, el anuncio de Microsoft era el mismo en uno y otro país salvo por un oscuro detalle, un detalle algo sombrío, un detalle de muy mal gusto y un detalle racista. O sea: en USA tres ciudadanos bien situados – un asiático, un negro y una blanca – aparecen con cara de lo que son y una feliz sonrisa blanquísima invitando al personal a Dad poder a vuestra gente con las herramientas IT que necesitan.
¿Y en Polonia qué? ¡Ah, no! En Polonia por lo visto el negro sobraba, el negro partía con ventaja a la hora de enseñar los dientes, el negro zumbón a la puta calle; y el rostro del negro, que para colmo ocupa a sus anchas el centro de la imagen que ya ha visto toda América, se sustituye por el de un blanco, que siempre resultará más familiar, incluso más creíble como miembro del histórico Sindicato Solidaridad de Lech Walesa, éste sí que blanco blanquísimo de arriba abajo.
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