Superioridad de la raza negra

Deia, 27-08-2009


>En los recientes campeonatos de atletismo del mundo de Berlín se ha demostrado que en las pruebas en las que participaron atletas de raza negra, éstos han barrido. En los equipos de fútbol punteros de todos los países potencias declaradas, los futbolistas de raza negra son mayoría. <! – – SEP – – >
Eso contradice la supuesta superioridad que siempre se ha atribuido a los de raza blanca, que algunos iluminados argumentaban que poseían condiciones genéticas y biológicas que así lo justificaban objetivamente, decían. Lo cómico es que, siendo una raza hasta hace poco despreciada en los países racistas desarrollados como USA, Inglaterra o Francia, éstos no tengan ningún empacho en proclamar a los campeones como ciudadanos selectos: ya les dejan viajar en bus con los blancos, pueden estudiar en las universidades más acreditadas. Incluso hasta han logrado tener un presidente en USA que es negro.
>Dicen que la segregación fue un anacronismo que venturosamente se ha superado, que ya todos somos iguales. Pues no, algunos son más iguales que otros: los récords del mundo, los futbolistas de élite, Obama… ésos si son valorados, pero la pobreza en USA y en Europa tiene color negro. En África hay algunos habitantes negros que no tienen la suerte de que les hayan fichado un club europeo y tienen dificultades para alimentarse diariamente, el sida es una pandemia patrimonio de los negros… <! – – SEP – – >
Eso sí, los blancos, en lugar de comida, libros o medicinas, les mandan armas, policía para enseñarles a mantener el orden, ejércitos para que aprendan a defenderse, aunque pasen hambre o haya mujeres que tienen a los 25 años 10 hijos y tengan aspecto de tener 60 años. Pues que practiquen la continencia, que el condón es malísimo y además, pecado. Los blancos les enseñan a los negros a explotar el petróleo, a talar árboles, a sacar metales preciosos. En fin, una auténtica acción misionera que los negros no saben valorar con la justicia que merece esa voluntad altruista de la raza blanca. Para educarles, mandan flotas de guerra para proteger de los piratas a sus barcos, barcos que van a pescar los recursos alimenticios propiedad de los negros. O les ayudan a poner unos chiringuitos en Marruecos, Senegal, Mauritania y países del Golfo de Guinea para evitar la terrible sangría de medios humanos, navales y económicos que exige proteger nuestras costas con ejércitos y marina de guerra altamente sofisticados para defendernos de la invasión de los peligrosos emigrantes en pateras. Que, por cierto, son los que han permitido el desarrollo de la próspera Europa, manteniendo una inflación controlada a base de salarios y condiciones laborales inmundas. Menos mal que Obama, Samuel Eto’o y Usain Bolt son la esperanza de la negritud.

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