En la alcoba del matrimonio Amis

La Razón, 27-08-2009

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. O no. En «Vínculos», la primera novela de Isabel Fonseca, esposa del célebre escritor Martin Amis, narra los deseos y miserias de una pareja que se asemeja bastante a la suya.
 

En enero de 2004, la escritora Isabel Fonseca y su esposo, el escritor Martin Amis, dejaron Londres y se mudaron a José Ignacio, un pequeño y coqueto balneario recostado sobre el Atlántico, a 180 kilómetros de Montevideo. Allí, en una casa blanca, grande, con balcones de madera y vistas al mar, mientras Amis escribía «Koba el Temible» y se entretenía jugando partidas de póquer y partidos de tenis, Fonseca intentó llevar adelante el proyecto de escribir un libro sobre la dictadura militar uruguaya.
No lo hizo. Entrevistó a familiares de desaparecidos (uno de sus primos había estado preso), recopiló información, borroneó unas cuantas páginas pero el libro, finalmente, no se concretó. En lugar de ello empezó a escribir la historia de una mujer americana que sospecha que su marido la engaña y esa historia, que siguió escribiendo después de que ella y Amis regresaran, en septiembre de 2006, a su casa de Primrose Hill, en la zona norte de Londres, terminó convirtiéndose en «Vínculo», su primera novela.
Hija de Gonzalo Fonseca, el prestigioso pintor, muralista y escultor uruguayo que, curiosamente, jamás expuso sus obras en su país, Isabel Fonseca nació en Nueva York. Tras graduarse en la Universidad de Columbia, en 1984 se trasladó al Reino Unido, donde estudió en Oxford y formó parte de la redacción del «Times Literary Supplement». En 1995 publicó su primer libro, «Enterradme de pie», una crónica sobre la vida de los gitanos de Europa Oriental que le valió el reconocimiento de escritores como Salman Rushdie y de periodistas como Ryszard Kapuscinski y que también acaba de ser editada por Anagrama.
En «Vínculo», su primera novela, Isabel Fonseca deconstruye uno por uno los cimientos sobre los está erigido el matrimonio formado Jean y Mark Hubbard, una pareja que se traslada a una vieja oficina situada en una isla del océano Índico a la que han reacondicionado como vivienda para pasar allí un año sabático, lejos del ruido y el tráfico de Londres.
Ella, cuarenta y cinco años, una edad en la que empieza a comprobar que su vida ya no es la vida que había imaginado, escribe una columna sobre salud que se publica en varias revistas y periódicos. Él, que bebe litros de alcohol y vive rodeado por su propio ego, es un publicista exitoso y vanguardista que sólo piensa en una retirada elegante, con un porvenir de caminatas a orillas del mar, cogido de la mano de su esposa.
Pero a pesar de que se siente feliz y todavía se encuentra guapa y atractiva, Jean intuye que las arrugas del tiempo pueden llegar a erosionar los veinte años que lleva al lado de su marido. Y la intuición no se hace esperar. Un día abre por error la carta de una chica con la que él, presumiblemente, ha tenido una aventura. Se llama Giovana, y le envía a Mark la dirección de una cuenta de correo electrónico donde le esperan unas cuantas sorpresas. Ansiosa, Jean descubre la contraseña y se queda perpleja al ver fotos en las que la supuesta Giovana aparece en poses provocadoras e incluso pornográficas.
Cuando la novela se publicó en Inglaterra, no faltaron quienes intentaron buscar y encontrar paralelos entre la vida del matrimonio Hubbard y la del matrimonio Amis. En la revista «Intelligent Life», por ejemplo, Julie Kavanagh –medio hermana de Pat Kavanagh, esposa de Julian Barnes y ex agente de Amis– se encargó de describir con lujo de detalles las virtudes donjuanescas del escritor, conocido, entre otras cosas, por haber seducido a unas cuantas mujeres en sus años de juventud londinense. Sin embargo, más allá de los rumores de alcoba, «Vínculo» es una novela audaz e incómoda que ubica a Isabel Fonseca como una narradora inteligente, capaz de retratar las miserias y los deseos de sus personajes con la misma mirada astuta y certera que despliega en su libro sobre la diáspora gitana. 
Una historia de los gitanos
«Enterradme de pie» surgió a partir de la obra de Donald Kenrick, el lingüista británico que rastreó el recorrido de los gitanos durante y después del nazismo y tradujo al romaní «Romeo y Julieta» para un grupo de teatro rom de Skopje, en Macedonia. Entre 1991 y 1995, Fonseca se internó en diferentes comunidades gitanas de Bulgaria, Albania, la antigua Checoslovaquia, Polonia, Alemania, Moldavia, Rumania y la ex Yugoslavia con el propósito de conocer, «in situ», la vida familiar, la poesía tradicional, las canciones populares y la manera de concebir el mundo de la principal minoría étnica europea. El resultado de ese viaje por los países ex comunistas fue esta crónica minuciosa en la que, con el nazismo y las dictaduras socialistas y las guerras civiles que asolaron la vieja Yugoslavia como telón de fondo, Fonseca presenta una galería de personajes que revelan las complicaciones de los gitanos por integrarse a una sociedad que, en última instancia, los rechaza. Así, en las páginas de este libro aparecen figuras como la legendaria cantante Papusza, alias Muñeca, la poeta que fue declarada impura por el Bar Shero, la máxima autoridad gitana de Polonia, por haber impulsado la asimilación de su pueblo; la familia Duka de Albania, celosa por mantener las costumbres y las tradiciones de una comunidad que en Europa ronda los 10 millones de personas; o los jóvenes y urbanos gitanos de Bulgaria que son adictos al pegamento y sobreviven en estaciones de trenes y viven del robo y la prostitución. 
«Los gitanos son los negros de Europa», señala Fonseca en un momento de esta crónica desgarradora que, además de ser un testimonio de la exclusión y el desprecio que sufrieron los gitanos del Este, obligados a deambular por el continente con la esperanza de volver a un país que nunca existió y a soportar en silencio la crueldad de los regímenes totalitarios, es, como apunta Kapuscinski, «un libro magníficamente escrito que en cierto modo habla en nombre de todos los que no se doblegan a los reveses de la fortuna y buscan su propio lugar en la tierra».
 

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