Recoger caracoles, hacer de taxistas o vender pan, trabajos alternativos para hacer frente a la crisis

La Verdad, LOLA GUARDIOLA, 25-08-2009

El campo y la construcción ya no son lo que eran. El maná que vieron en estos sectores muchos de los inmigrantes que llegaron buscando una mejor vida hoy es un espejismo. La crisis está haciendo estragos y los empresarios de la Región ya no puedan contratar tanta mano de obra como antes.

La ausencia de trabajo en abundancia está haciendo que decenas de magrebíes del campo de Cartagena, entre otros muchos de la Región, agudicen el ingenio para sacar adelante a sus familias. Es cuestión de supervivencia.

En realidad, se trata de actividades que siempre han estado presentes de forma callada, pero que en esta época de vacas flacas proliferan como economía sumergida de subsistencia.

Como es normal, los protagonistas de esta información no quieren dar sus nombres completos, ni que aparezcan sus caras en las páginas del periódico, pero cualquiera que se dé una vuelta por los angostos y enrevesados caminos de la llamada Huerta de Europa o visite los centros de reunión por antonomasia de los ciudadanos magrebíes – los locutorios de muchas de las localidades de la Comunidad – podrá comprobar esta realidad.

Sólo en el Campo de Cartagena, en los términos municipales de Fuente Álamo, Los Alcázares, La Unión, Torre Pacheco y Cartagena se estima que viven unos 25.000 magrebíes.

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