Una charla con el 'Padre Patera'

El Correo, 25-08-2009

El mochilero espera a las puertas de la Cruz Blanca. Allí, ha quedado con Isidoro Macías, mundialmente conocido como el ‘Padre Patera’. Un chapuzón le da la bienvenida. El franciscano, muy cercano y con el pelo blanco, ha regado las plantas en el piso de arriba y le ha calado entero. Empezamos bien. Empapado – y muerto de risa, hacía calor – entra al centro en el que este religioso ayuda a las inmigrantes embarazadas y a las que llegan desde Marruecos arriesgando su vida con niños pequeños. Su objetivo – explica – es darles cobijo, comida para que puedan cocinar, clases de español y todo lo necesario para que vivan dignamente durante un periodo de tiempo establecido – varía en cada caso – . Después deben buscarse la vida o ir a otros centros. Es duro.

El solidario cuenta también al que escribe que la Cruz Blanca no siempre ha estado dedicada a las subsaharianas: «La masificación de inmigrantes se produjo en 2000. Hasta entonces era raro que alguna mujer viniera a España». Fue en aquellos años cuando la policía empezó a traerlas a este centro. «Como los agentes tienen su corazoncito no querían que ellas y sus niños tuvieran que compartir cama con los hombres en cualquier polideportivo o en la calle – además, las embarazadas tenían que ser atendidas por un ginecólogo – . Nosotros nos empezamos a hacer cargo de todo y ahí seguimos», añade.

Macías lleva dedicándose a ayudar a los demás desde hace 40 años – empezó en Marruecos socorriendo a los españoles que no podían volver a su tierra por conflictos políticos – . Eso le impide comprender cómo hay gente tan cruel que se aprovecha de «estas pobres chicas». «Llegan a España totalmente engañadas por las mafias. La mayoría piensa que al tener el bebé en este país rápidamente conseguirán los papeles. Se equivocan. Eso sólo pasó con las que huyeron de la guerra de Sierra Leona a principios de los ochenta. Fueron las primeras y eso les permitió lograr la nacionalidad sin complicaciones. Ahora, las cosas han cambiado. Hace falta un contrato de trabajo y nadie se lo hace», critica.

A pesar de la creencia popular, «hoy llegan a España menos pateras que hace diez años». Además, hay nuevos centros como los de Cruz Roja y los de las ONG dedicados a ayudar a los inmigrantes. Así, la Cruz Blanca atiende ahora a menos subsaharianos que hace diez años, pero de una forma más especializada. «Tenemos tres habitaciones para tres familias y allí están de lujo», dice.

El franciscano espera que la situación mejore con nuevas leyes que sean creadas «a partir de un consenso entre las ONG y el Gobierno». No obstante, su función es seguir trabajando y lograr que las ayudas a los desfavorecidos vayan a más. El primer paso está dado: su centro ya recibe ayudas desde Madrid.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)