La venta ambulante en las playas ya incluye oferta de sexo y drogas
El Periodico, , 24-08-2009Empezó hace unos años como una oferta de los buscavidas, inmigrantes de distinta procedencia dispuestos a sacar partido de las necesidades de los miles de bañistas que abarrotan el litoral barcelonés. Primero fueron los lateros, luego las masajistas, tatuadores, vendedores de bisutería y complementos, de frutas y hasta postres. Pero la competencia ha acabado siendo tan feroz ayer se contaban por decenas a lo largo y ancho de las playas que algunos han ido un paso más allá con los ofrecimientos. Este verano, los servicios de sexo y drogas, con discreción y solo en algunos tramos, ya forman parte de la carta.
Las propuestas sexuales vienen de la mano de algunas de las masajistas orientales que peinan la costa proporcionando masajes en la espalda y las piernas por entre cinco y seis euros. Aunque la mayoría se limitan a esta actividad, algunas proponen al cliente, a mitad del servicio habitual, la posibilidad de incluir un «final feliz», habitualmente una masturbación, por entre cinco y 10 euros más, según la negociación. Obviamente, la escena no es habitual a mediodía o cuando el ambiente es familiar, pero al atardecer, o incluso antes en algunos espacios menos concurridos de la Mar Bella hasta Llevant, algunas de estas mujeres ya realizan este servicio.
«Lo hemos visto algunas veces tarde, cuando ya no hay niños, a veces van de dos en dos y mientras una hace una pantalla con la toalla, la otra hace claramente una felación», cuenta un trabajador de la playa. Algunos testigos aseguran haber visto, ocasionalmente, la misma situación en Sant Sebastià. En dicho tramo, este diario pudo ver como un cliente reclamaba un servicio privado en su furgoneta y, tras varios intentos, contactó con dos masajistas con las que negoció, hasta que una aceptó y subió a su vehículo, donde permanecieron ambos un rato, hasta que ella volvió a la playa.
«FINAL FELIZ» / La otra modalidad en este ámbito es en solitario, cuando tras el masaje en la espalda el cliente se gira y la masajista coloca una toalla encima para continuar, manualmente, con el colofón erótico. Si el cliente es extranjero, se le puede llegar a cobrar 20 euros. Algunas fuentes indican que estas mujeres son las mismas que suelen trabajar en algunas peluquerías chinas cuyos servicios van más allá de los estéticos y contra las que la Guardia Urbana ya ha llevado a cabo varias redadas con resultados concluyentes sobre las actividades sexuales que se realizan fuera de la licencia de actividades de los locales. Con la policía muy encima de estos negocios, algunas de las profesionales se han desplazado al litoral, donde la actividad es más difícil de perseguir y de sorprender.
La otra cara de la moneda la ofrecen los lateros que ofrecen mucho más que bebidas. Este diario ya informó hace dos años del ofrecimiento de porros que hacían algunos de los vendedores.
Ahora la oferta va del hachís a la cocaína, que ocultan en pequeñas dosis en su cinturón. Quienes venden drogas se dirigen habitualmente a los turistas, o a grupos de jóvenes que han estado consumiendo alcohol en la zona. El precio se negocia mínimamente y los vendedores toman muchas precauciones antes de sacar los estupefacientes.
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