La RAI ultima la serie ‘Barbarossa’ que recrea a un héroe histórico en Italia, líder simbólico de los xenófobos

El Periodico, 22-08-2009

A mitad del siglo XII (1167), Federico Barbaroja, emperador del Sacro Imperio Romano, fue derrotado por la Liga Lombarda, constituida por varios municipios del norte de Italia, que se habían coaligado con un juramento prestado en abril de 1167 en la localidad de Pontida. La Liga del Norte, actual partido político italiano aliado con los conservadores de Silvio Berlusconi, tomó ese nombre en recuerdo de aquellas batallas contra el emperador y cada año renueva aquel juramento en el histórico lugar.
Para recordar las gestas de la Compañía de la Muerte y de Alberto da Giussano, el héroe histórico de la Liga Lombarda y líder simbólico de la actual Liga del Norte de Umberto Bossi, la televisión pública RAI retransmitirá Barbarossa, una miniserie de 200 minutos de duración el próximo 9 de octubre. «Mi pueblo tendrá un icono en el que reconocerse», ha anunciado Bossi.
Una semana antes, el filme tendrá un preestreno en el Castillo Sforza de Milán, ocasión que promete transformarse en una fiesta mayor de la Liga y tal vez del norte italiano, donde la Liga gobierna en mayoría. Los seguidores de Bossi, que hasta aquí habían tenido que sublimar sus ansias de patria chica con la visión casera en el DVD de Braveheart (1995) de Mel Gibson, sobre la vida del héroe escocés William Wallace, esperan el nuevo filme con especial devoción.
«Barbaroja será nuestro Braveheart», ha dicho Bossi. Mientras se calientan las expectativas, el ministro para las reformas federales ha declarado a los medios que él no piensa en la bandera italiana, sino «solo en la bandera padana» y que en las escuelas volverá a hablarse en dialecto… lo que constituiría un difícil rompecabezas, ya que en Italia muchos dialectos son verdaderos idiomas, incomprensibles para los forasteros.
‘Hollywood’ milanés
Algunas semanas atrás, Bossi y el viceministro por la Liga, Roberto Castelli, participaron en la inauguración, en Milán, de un polígono de producción cinematográfica, que la región Lombardía (Milán) ha sufragado con nueve millones de euros. «Será nuestra Hollywood», dijo Bossi, pensando probablemente en Cinecittà de Roma, mientras que Castelli criticó el uso (excesivo) del dialecto romano en el cine del país.
Las llamadas guerras de las banderas, de los dialectos y ahora del cine, expresan probablemente la obsesión de la Liga del Norte por defender, desde su nacimiento en los años 80, una identidad territorial que la televisión, la cultura homologada y la globalización están haciendo añicos desde hace tiempo. «Alguien pensaba que Roma era eterna e imbatible. Puede ser batida y el país no puede estar en pie si la Padania no está de acuerdo. Estamos cambiando democráticamente el país», ha aclarado Bossi. En la realidad, Roma está preparando con grandes dificultades y algunas polémicas las solemnes celebraciones de los 150 años de la unidad del país. El peso político de la Liga del Norte en el actual Gobierno conservador es decisivo y las guerras patrióticas de los liguistas podrían ensombrecer las fiestas por el aniversario de la unidad nacional.
La serie, producida por varios industriales del norte, Rai Fiction y Rai Cinema, tras presiones de Bossi, ha sido rodada en Rumanía por que los costes son más baratos y está dirigida por Renzo Martinelli.
La ciudad de Milán del año 1158 ha sido reconstruida en Bucarest, así como un plató grande como dos estadios de fútbol, en el que se desplazan los 12.000 extras contratados por la producción.
500 euros semanales
La serie, que circulará también como película de 130 minutos, ha costado 30 millones de dólares. Alberto da Giussano es interpretado por el actor Raz Degan y el emperador por Rutger Hauer. Entre las actrices está Angela Molina.
Paradoja de la historia: los 12.000 extras rumanos, que interpretan a los nórdicos milaneses del siglo XII, son todos ellos gitanos, como los principales afectados por las actuales políticas migratorias de Italia, que la Liga del Norte ha impuesto al Gobierno de Roma. Han cobrado 500 euros por semana para reconstruir la histórica liberación de la Padania.

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