sanidad
Médicos sin visa pero con pacientes
La Voz de Galicia, , 18-08-2009Los MIR extracomunitarios desempeñan su labor sin permiso de trabajo; la ley los considera estudiantes, por lo que se les complica pedir un préstamo o alquilar un piso
Los MIR extracomunitarios desempeñan su labor sin permiso de trabajo; la ley los considera estudiantes, por lo que se les complica pedir un préstamo o alquilar un piso
Mauricio Coronel tuvo hace dos meses a su «nenita» Sara, como dice con el acento de su país, Ecuador. Pero sus abuelos, que viven al otro lado del Atlántico, todavía no la conocen. No han podido volar a España. «Es uno de los derechos que no tenemos los MIR extranjeros», lamenta.
Coronel es médico interno residente en el servicio de cirugía plástica del Complejo Hospitalario Universitario A Coruña, centro en el que al menos una quincena de profesionales están en idéntica situación y son decenas en el conjunto de Galicia. Son Ilyad (urólogo palestino), Mohamad (cirujano egipcio), Pineda, (colombiano y plástico)… Todos son extranjeros, todos han superado los trámites de homologación de sus títulos, han aprobado el temido y competitivo examen para acceder al sistema de formación de especialistas de España. Y, por supuesto, trabajan contratados por y para el sistema sanitario público.
Todos, también, son extracomunitarios, categoría por la que su visado es de estudiante, es decir, no tienen derecho a tarjeta de trabajo. A pesar de que en cualquier hospital de Galicia se les puede encontrar viendo y tratando pacientes en jornadas maratonianas.
No contar con visa «complica bastante las cosas», comenta. Y pone ejemplos: «A la hora de pedir un préstamo, para alquilar un piso o para poder ver a tu familia, porque en nuestros países hay que cursar carta de invitación para que vengan».
En su caso, lleva cuatro años considerado como un estudiante con «contrato en formación o de prácticas», período mínimo para cualquier MIR. «En cuatro o cinco años, la vida cambia mucho, es mucho tiempo, para nosotros esto no es una estancia por estudios». De hecho, el agravio para los médicos internos residentes extranjeros es aún mayor, ya que se les niega la posibilidad de cambiar su estatus después de tres años, como sí se le permite a cualquier otro estudiante extranjero que cuente con un contrato laboral que reúna dos condiciones básicas: cotización a la Seguridad Social y un año al menos de duración.
«Uno es trabajador para unas cosas – lamenta – , porque cotizas, pagas tus impuestos como cualquier otro ciudadano, pero para otras eres un estudiante en formación o prácticas».
Un grupo de estos afectados por los «sinsentidos» de la norma están comenzando a moverse para reclamar lo que, apuntan, otros logran sin tantas complicaciones. Galicia y toda España están contratando médicos fuera, a menudo con problemas por la homologación de títulos, que no tienen que enfrentarse a estos problemas. «Nos parece increíble que el Gobierno se involucre en los trámites para traer y homologar a otros profesionales, y no discutimos la medida, y no lo haga con nosotros, que hemos ahorrado tiempo para venir, hemos dejado la familia atrás, hemos aprobado un examen, aprendido el idioma, nos formamos como los médicos españoles, hacemos esfuerzos culturales, económicos, trabajamos… hemos hecho las cosas bien, siguiendo la legalidad, y aún no tenemos los mismos derechos».
Las comparaciones, siempre odiosas, incrementan las diferencias cuando recuerdan que España cuenta con una ley de arraigo para la regularización de irregulares. Su mensaje, sin embargo, es positivo: «Es solucionable – concluye – , en Madrid ya lo han hecho; ¿por qué no va a ser posible aquí?».
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