Condenado por ayudar al sediento
El Mundo, , 17-08-2009Deja agua para los inmigrantes mexicanos y le castigan por dañar el ecosistema Los Ángeles
Intentó dar de beber al sediento y acabó condenado por sus pecados. No se trata de un juicio religioso sino secular: el que se ha celebrado en una corte federal de Tucson, en Arizona, que ha condenado a Walt Staton a un año de libertad condicional y 300 horas de trabajo como basurero por dejar garrafas de agua junto a la frontera por donde cada día cruzan inmigrantes indocumentados desde México.
Con otros tres compañeros, Staton cogió los recipientes llenos de agua en dirección al Parque de Reserva Natural Buenos Aires, junto a la frontera con Nogales. Aquel 4 de diciembre repetía lo que venía haciendo los últimos cinco años como miembro del grupo de activistas No More Deaths (No más muertes). Recorrió los caminos por donde el año pasado cruzaron 58.000 personas sin papeles, y dejó las garrafas, algunas con un mensaje esperanzador escrito: «Mucha suerte», en español y en inglés.
Pero esa mañana de diciembre le estaban esperando los guardas del parque, que habían denunciado la situación alegando contaminación con serio peligro para las especies del lugar. Así que la cuestión llegó a los tribunales.
La causa ha generado un acalorado debate entre los que defienden los derechos de los inmigrantes frente a algunos residentes de Arizona, que están hartos de los problemas que generan los mexicanos que cruzan de forma ilegal. Aseguran que son una amenaza para la seguridad y que les quitan el trabajo a los locales, aunque muchos ocupan empleos que ningún estadounidense quiere desempeñar pese al paro galopante en el estado.
La acusación pedía 5.000 dólares de multa (3.500 euros) más cinco años de libertad condicional. Alegaba que tanto Staton como su grupo de activistas «desean ayudar a los inmigrantes ilegales en su intento de cruzar la frontera». En su defensa, este estadounidense de 27 años, diseñador de páginas web y voluntario ocasional en albergues para indigentes, afirma que lo suyo no es más que una iniciativa humanitaria.
«No es un crimen»
Pero al final, Walt Staton ha salido perdiendo en lo que oficialmente es una sentencia por arrojar basura, aunque los defensores de los derechos humanos consideran que se trata de otro intento de las facciones conservadores de demonizar a los inmigrantes sin papeles en Arizona.
«Yo quería demostrar que una causa humanitaria no es un crimen y que dar agua a alguien no es contaminar», dijo Staton.
La tragedia, no obstante, la protagonizan los cientos de hombres y mujeres que se quedan por el camino cada año.
Entre octubre de 2008 y marzo de 2009, al menos 128 personas perdieron la vida en su intento de atravesar el desierto de Arizona.
Después está la cuestión medioambiental, por la que se denuncia que cada persona que cruza desde México deja entre tres y cuatro kilos de basura, lo que perjudica a ciervos, pumas y otras especies. Y luego queda la situación de Staton, que tiene una orden de alejamiento de 10 kilómetros a la redonda del parque. Tendrá que recoger basura, sí, pero bien lejos de los inmigrantes a los que trata de ayudar en su intento de lograr una vida mejor.
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