Aumenta la presencia de subsaharianos sin techo

Diario de noticias de Alava, t. díez, 12-08-2009

vitoria. Los servicios sociales del Ayuntamiento vitoriano han tenido que trabajar algo menos que en anteriores ediciones de las fiestas de La Blanca como consecuencia de la crisis económica, que ha limitado el número de transeúntes llegados a la capital alavesa y ha convertido en anécdota el fenómeno de los pies negros , ya en franca decadencia desde principios del nuevo siglo.

Sin embargo, se ha constatado un importante incremento de la presencia de subsaharianos sin un techo bajo el que cobijarse, principalmente jóvenes dedicados a la venta ambulante por las calles del centro. De hecho, un tercio de las atenciones a personas llegadas de fuera de Vitoria correspondía a este colectivo.

El concejal de Asuntos Sociales vitoriano, Peio López de Munain, explicó ayer que en un año en el que se ha detectado un descenso importante de vendedores rumanos o sudamericanos, el colectivo de personas de raza negra que se dedican a la venta ambulante de todo tipo de objetos ha sido especialmente llamativo.

Se trata además de personas que llegaron a Vitoria en transporte público, con lo que no podían dormir en sus furgonetas, como ha ocurrido con otros perfiles de vendedores callejeros en años anteriores. En algunos casos se les ha detectado pernoctando en tiendas de campaña o bajo lonas junto a los propios puestos móviles que regentaban.

Al menos, el número global de transeúntes atendidos se ha reducido este año y ha permitido a los servicios sociales volcarse en el trabajo ordinario con vecinos de la ciudad, que durante las fiestas no se ha visto reducido.

El Servicio Municipal de Urgencias Sociales ha prestado atención a 80 personas, por las 99 del año pasado, con un total de 235 intervenciones. Según explicó López de Munain, dos tercios de quienes acudieron a los locales de la calle San Antonio y al centro cívico Judimendi, abiertos en fiestas por tercer año consecutivo, eran transeúntes, nueve de cada diez varones, y con una edad media de entre 30 y 45 años.

La mayoría de los oriundos de la ciudad demandaban información sobre las ayudas sociales, mientras que los transeúntes buscaban principalmente alojamiento, y por ello fueron derivados al servicio CMAS, el albergue municipal.

Por otro lado, el equipo de alta intensidad Hurbil recorrió exhaustivamente los puntos calientes en los que pernoctan los transeúntes, como el entorno de la estación de autobuses, las plazas de Santa Bárbara, Virgen Blanca y Pío XII, o el parque de La Florida, en el que apenas ha habido inquilinos, al contrario de lo que ha ocurrido tradicionalmente. La razón es el declive de los citados pies negros , que en los ochenta y noventa eran una figura y hasta una atracción más de las fiestas y que con el cambio de siglo han ido desapareciendo paulatinamente.

En total, los educadores de calle atendieron a 56 personas fuera de las instalaciones municipales, 33 ya conocidas, y el resto llegadas de fuera de la capital alavesa.

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