Un ciudadano ecuatoriano de 66 años, asesinado de siete balazos. Trabajaba en un almacén, estaba regularizado y no era toxicómano

Acribillado en Las Barranquillas

La Razón, 11-08-2009

Siete tiros y un coche que se da a la fuga. Es el enésimo crímen en uno de los puntos negros de Madrid.

MADRID – Lo acribillaron a balazos y huyeron a toda velocidad en un coche. O al menos a toda la velocidad que permite el irregular y terroso suelo del camino de La Magdalena, la vía de tierra que recorre de punta a punta Las Barranquillas, el que fuera el mayor hipermercado de la droga de Madrid y que ahora, pasados los «años de gloria», acoge aún a un puñado de traficantes y otro de toxicómanos.
Fue allí, en un paisaje de tierra quemada, chabolas derruidas y cortijillos dedicados al tráfico, donde mataron a Pedro P.G, un ecuatoriano de 66 años de edad, que, según todos los indicios, no era un toxicómano y que trabajaba en un almacén de muebles cercano a la zona.
Tres impactos mortales
Sus ejecutores, fueran cuales fueran sus motivos,  no se anduvieron con medias tintas. Fue literalmente cosido a balazos y al menos tres de los impactos podrían haber sido mortales, al alcanzar el cuello de la víctima. Quedaban otros cuatro. Uno lo alcanzó en la parte izquierda de la cara, otro en el hemitorax izquierdo y dos más en un brazo y un omóplato.
Eran las seis de la tarde cuando sucedió todo, y el hijo del asesinado fue el que avisó de que habían matado a su padre, según informaron fuentes la Jefatura Superior de la Policía de Madrid. Allí seguía, lamentándose, cuando los efectivos de las Fuerzas de Seguridad y los del Samur llegaron a la zona. Estos últimos confirmaron el evidente deceso.
Según las mismas fuentes, el asesinado estaba en situación regular en España, carecía de antecedentes policiales y no era toxicómano, lo que hace que la hipótesis de una discusión por drogas que acabase de manera fatal no sea la más plausible.
Agentes del Grupo X de Homicidios de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Madrid, así como agentes de la Policía Científica   se desplazaron al lugar para la correspondiente inspección ocultar antes de que se procediese al levantamiento del cadáver y  su posterior traslado al Instituto Anatómico Forense.
El cuatro de marzo de 2006 otro hombre murió acribillado en las Barranquillas en un tiroteo en el que hubo otros dos heridos, y ese mismo mes una mujer murió arrollada por un vehículo que huía de la Policía. Se trata de una parte de Madrid que sigue siendo conflictiva pese a que el epicentro de la droga ya no está allí.

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