Aires del mundo y parael mundo

Diario de Noticias, 08-08-2009

concierto de malarraza

Fecha: lunes, 3 de agosto. Lugar: patio exterior de Civican, Iruñea.

Intérpretes: La Malarraza, formación integrada por Bruno Gullo, a la voz, a la acordeón, al pandero y a la guitarra acústica, Iago bermejo, a la voz, a la guitarra y al pandero, Carmen Vela, a la flauta travesera y al clarinete, Guilem Ferrer, a los saxos alto y tenor, Víctor Dichemin, a la trompeta, Manu Sanz, al bajo, y Javier Castineiras, a la batería. Incidencias: 2ª cita del ciclo de conciertos Escena Civican / Ritmos étnicos organizado por Civican. 1 hora de duración, bis aparte. Buenísima asistencia. Público que se mostró receptivo y participativo.

L A Malarraza, explosión hispano – italiana de músicas y ritmos, llegó, vio y reventó el patio en su debut en Civican, convenciendo totalmente con su arte a los presentes: a un gentío que protagonizó una imagen por la que, a buen seguro, muchos de los artistas llamados a pasar por esta plaza pagarían, la del público puesto en pie… y en pie de baile aunque sólo fuese en el bis, dato a reseñar debido al marco del que estamos hablando. En una muy agradable tarde nuevamente, la velada, articulada sobre una propuesta de indiscutible sabor a fiesta, arrancó con la entrada al escenario de Bruno y Carmen, chistera y sombrero respectivamente, acordeón y clarinete en ristre, haciéndolo posteriormente el resto de la trouppe musical. Procedentes de ese punto de encuentro o sumatorio por excelencia que son los distritos madrileños de La Latina y Lavapiés, el animado y animoso septeto, puro espíritu de orquestina callejera el suyo, activó su peculiar batidora estilística a ritmo de genuino chotis, para bordear posteriormente sin prejuicio artístico alguno lindes tan sugerentes como las de la música balcánica o la sudamericana, dando lugar así a sonidos verdaderamente sugerentes a tenor de sus procedencias y combinaciones: a unos aires que, ciertamente desinhibidos, por el abonado terreno de la alter – patchanka (voz ésta que, tras dar título al primer trabajo de Mano Negra, pasó a definir en exclusiva no sólo las connotaciones de mestizaje y fiesta allí reflejadas, sino al estilo recién patentado por la banda) se movieron entre estilos tan dispares como el folk más bucólico, la cumbia teñida de salsa o el merengue, principalmente; así pues, siendo esto así, ¿en qué se tradujo lo visto?

En un hecho musical concebido sin barreras ni fronteras… A mayor gloria del mundo. De la aldea global. Al alcance de cualquiera que pasara por allí. En unos aires netamente festivos y globales, esto es, al igual que el que nos da la vida, concebidos para ser degustados por todos… con independencia de gustos o lugares de procedencia; y es que, ¿acaso es diferente el oxígeno que respiramos aquí que el que respiran en… Madrid o Roma, por ejemplo? No, ¿verdad? Pues éstos, los aires musicales pergeñados en el presente concierto, lo mismo: así demostraron ser, para todos los públicos: unos ritmos de contagiosa bohemia, alegría y vitalidad… del mundo y para el mundo. Para todo el mundo. Surgidos de la calle y para la calle y perfectamente canalizados por el carismático vocalista Bruno, pequeño gran artista que, con cierto parecido físico al también italiano Roberto Benigni (actor y director de La vida es bella), supo hacerse de inmediato con la complicidad de los presentes, hasta el punto de lograr, tal y como ya hemos señalado, que se levantasen de sus sillas aunque sólo fuese para una canción, tras la trepidante recta final.

La Malarraza pasó por Civican dejando claro un día más lo siguiente, vayamos terminando: que a día de hoy, para conocer mundo – musicalmente hablando – no hace falta salir de casa. De la ciudad, en este caso. Que para ello sólo es preciso darse una vuelta los lunes o los miércoles por el patio. Bien, muy bien los citados.

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