Jóvenes de la tribu Murly perpetraron el ataque, aparentemente, en venganza por el robo de unas vacas

Matanza étnica en el sur de Sudán

La Razón, 06-08-2009

Al menos 185 personas, la mayoría mujeres y niños del grupo Lou Nuer, son asesinados por una tribu rival 
En 2011 la región decidirá si se independiza

 

 

 

 

MADRID – «Aún podrían quedar cuerpos en el monte, todavía no sabemos el número total», aseguró el comisario de Akobo, Goi Jooyul Yol, cuando la agencia Reuters le preguntó por la cifra exacta de muertos. Al cierre de esta edición, más de 185 personas murieron cuando combatientes tribales fuertemente armados en el sur de Sudán lanzaron un ataque al amanecer contra un grupo rival.

Según fuentes oficiales, la mayoría de los fallecidos son mujeres y niños. El grupo étnico Murly atacó el domingo una finca en el área de Akobo, en una pantanosa región del estado de Jonglei, donde, aunque las autoridades no lo relacionan con ello, se está realizando una exploración de petróleo.

«Más de la mitad de las víctimas son mujeres y niños de la etnia Lou Nuer», aseguró Yol, al tiempo que añadió que «también unos 50 hombres y 12 soldados SPLA (el Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán) están siendo enterrados en la vereda del río». De hecho, la pequeña fuerza de soldados del sur que fue desplegada para proteger el asentamiento no pudo con el ataque de los Murly.

El vicegobernador de Jonglei, Husein Marniut, dijo en declaraciones radiofónicas que el ataque fue perpetrado por jóvenes armados de la tribu Murly en venganza por una acción anterior de los Nuer, a quienes acusaban de haber robado unas vacas.

Sin embargo, el presidente del sur de Sudán, Salva Kiir, responsabilizó a los agitadores políticos que quieren demostrar que el sur no podrá autogobernarse. Y es que en 2011 se realizará un referéndum para decidir si el sur se separará del norte de Sudán.

Las disputas se han exacerbado en los últimos años por la facilidad para adquirir armas gracias a dos décadas de guerra civil entre el norte y el sur sudanés. Los analistas aseguran que el hecho de que hayan sido asesinados mujeres y niños y el elevado número de muertos marcan un desarrollo preocupante de la violencia. Algo que también comparte el secretario de la ONU, Ban Ki – moon, quien a través de su portavoz expresó su «enorme preocupación» y exigió «a la misión de la ONU en Sudán que proporcione toda asistencia posible a los afectados por este acto atroz y colabore con las autoridades para restaurar la paz». Marniut, por su parte, explicó que esperaban que la temporada de lluvias redujera la violencia porque las precipitaciones restringen el acceso a pueblos remotos.

Según datos oficiales, ya han muerto unas 1.000 personas en lo que va de año por conflictos étnicos. Por desgracia, el sur de Sudán tiene todos los ingredientes para ser una zona muy violenta: una guerra muy cercana, afán de independencia, petróleo, armas…

 

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