"Es nuestro trampolín"

El Young Boys refleja lo que acontece en la Liga suiza. Africanos como Yapi-Yapo y suramericanos como Dudar la usan de escaparate.

Deia, 05-08-2009

En Suiza el contingente mayoritario prosigue siendo europeo – mayoría de italianos y franceses – pero crece cada vez más el lábel africano y suramericano. Mezcla de perfiles, estilos y culturas deportivas que rompe fronteras y enriquece la realidad en los terrenos. Varios son los jugadores de esos dos continentes que se han convertido en referentes para los hinchas de la Axpo Super League, incluidos los fans del Young Boys. Unos 25 jugadores de los principales planteles provienen de una decena de países de África: Malí, Nigeria, Camerún, Túnez, Ghana, Senegal. Costa de Marfil, Benín, Angola, Congo y Marruecos. Y una quincena, de Argentina, Brasil, Chile, República Dominicana, Colombia y Costa Rica.

“Hace nueve años que estoy en Europa. Primero en Bélgica, luego en Francia y ahora en Suiza. Y me siento bien adaptado a la lógica y a la organización deportiva helvética”, enfatiza Yapi – Yapo, autor del gol que sentenció al Grasshopper el pasado domingo. A sus 27 años, es una de las atracciones del club de Berna junto con el delantero estrella, el Pichichi marfileño Seydou Doumbia o el central argentino Dudar, que amargó en La Catedral a Llorente. “Me gusta la vida en Suiza, estoy muy cómodo. Es un país muy rico pero donde se vive con calma. Diferente a París, donde el estrés define la vida cotidiana”. Yapi es consciente que los africanos aportan un plus: “Si jugamos es porque lo merecemos. Nadie regala nada en el campo profesional”. Mucho se habla de Suiza como “trampolín de promoción”, y puerta de entrada hacia otros campeonatos de enjundia. “Si bien yo tengo muy claro el darlo todo por el Young Boys hasta el fin de mi contrato, no puedo negar que tengo siempre el sueño de poder jugar en otra Liga que sea todavía más competitiva”, admite.

Emiliano Dudar comparte reflexión: “Haber llegado a este equipo es un avance muy significativo para mí. No son tantos los jugadores latinoamericanos que podemos hacerlo”. A sus también 27 años, vivió una temporada exitosa con el conjunto de Bellinzona, que ascendió a Primera División el ejercicio pasado. Ello, tras militar en el Independiente, Banfield y Tigre, o el Vasco da Gama brasileño. “Es un placer jugar en Suiza, un país que está en constante crecimiento futbolístico. Se ve, por ejemplo, en la calidad de los estadios, resultado de inversiones millonarias. Y en la capacidad de contratar extranjeros”, señala. “Es admirable la calidad de vida, la tranquilidad y seguridad, especialmente cuando se viene acompañado por la familia. Y la calidez humana de la gente en la calle, del público, de los dirigentes, de los otros compañeros de equipo”, apostilla. Aspectos complementarios pero esenciales que hacen que “la experiencia futbolística en Suiza tenga un gran sentido. Mucho más al ver el potencial de un club como éste, el Young Boys, que busca hacerse con un nombre en Europa”. Aunque sea a costa de los leones. Doumbia puede ser el primero en usar el escaparate de la Liga Europea para fichar por una entidad de relumbrón en la Bundesliga. Quizás ellos jamás olviden que hubo una vez en que se enfrentaron al Athletic.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)