Degollado por defender a su hermana

ABC, 03-08-2009

AYUNTAMIENTO

Sanitarios del Samur – Protección Civil, ayer, junto al cuerpo sin vida de Norman Rodrigo, en el número 31 de Cea Bermúdez

CARLOS HIDALGO

MADRID. Norman Rodrigo Cevallos Yánez, militar de 21 años, murió a primera hora de la mañana de ayer acuchillado tras salir de una discoteca con su hermana y otros dos amigos, en pleno barrio de Chamberí. Los jóvenes fueron objeto de una brutal paliza por un grupo que trató de acuchillar a la hermana de la víctima, quien, por defenderla, perdió la vida degollado. Uno de los sospechosos hacía apenas dos semanas que había salido de la cárcel por una agresión sexual.

En ningún caso se trata de un altercado entre bandas latinas – de hecho, el fallecido no pertenecía a ninguna pandilla ni grupo – , pero se investiga si, al menos, uno de los agresores, formaba parte de los «latin kings». El Grupo VI de Homicidios ya detuvo ayer al presunto autor de los hechos, «El Muñeco», y retuvo a su hermano, menor de edad, que fue quien les llevó hasta su casa. Aunque, eso sí, la investigación sigue abierta.

Norman, nacido en Ecuador pero con nacionalidad española, estaba de permiso en Madrid. Llamó a su hermana para salir por la noche y quedaron en verse en la discoteca de ambiente latino Aqua Barra, en el número 21 de Cea Bermúdez. Y así lo hicieron. Nada más llegar, saludó a conocidos que estaban en la puerta, y, con su hermana, dos amigas y un amigo, según relató a ABC una de ellos, pasaron la noche de fiesta y haciéndose muchas fotos.

«El Muñeco»

«A las 5.50 pararon la música en el local – nos explicaba una de las chicas – . Ya allí vimos al «Muñeco» y al dominicano que luego nos atacaron, pero no hubo ningún roce». «El Muñeco» es el apodo con que se conoce a un ecuatoriano de 22 años, que frecuenta la discoteca y que, según se dice en ese ambiente, es «latin king».

Lo cierto es que le constan antecedentes por robo con fuerza, agresión sexual y otros dos por robo con violencia e intimidación.

Norman y sus amigos abandonaron el local, con la intención de tomar un taxi para regresar a sus casas. Sin embargo, uno de ellos no tenía dinero suficiente, por lo que pararon en un cajero automático para que sacara efectivo. En ese momento, presuntamente, «El Muñeco» y su amigo dominicano lanzaron un comentario de mal gusto hacia la hermana de Norman, quien le reprendió: «No te pases con mi hermana». La respuesta del amigo del «Muñeco» fue una bofetada. Entonces, una de las chicas intermedió y pidió a los jóvenes que no pegaran al militar. «Pero sacaron vasos y botellas rotas, se quitaron los cinturones y comenzaron a pegarnos con las hebillas», indicó la testigo.

La zona en cuestión, a la altura del número 31 de Cea Bermúdez, está llena de zanjas de obras, acotadas con vallas. «Nos caímos en las zanjas, nos volvíamos a levantar, pero ellos pusieron encima las vallas para no dejarnos salir del hueco. A Norman le empujó el dominicano, que era más alto y corpulento, y se cayó en el portal. Allí siguió pegándole», explica nuestra interlocutora.

Les pateaban, les daban puñetazos. También al amigo del joven militar, a quien intentó ayudar, pero recibió un nuevo golpe. Entre todos, consiguieron separarse de los agresores, que se fueron. Pedían a gritos que llegara la Policía, pero quienes llegaron cinco minutos después fueron los dos violentos con unos diez amigos más.

Los chavales objeto de la paliza estaban aún en la zona de la obra. «La hermana de Norman se cayó de nuevo en la zanja, la levantamos y fue cuando le dieron una cuchillada». Sufrió, afortunadamente, un corte inciso contuso bajo la rodilla, informó Emergencias Madrid.

La peor suerte la corrió su hermano, que, al intentar defenderla de la agresión, fue acuchillado dos veces en el tórax y una tercera, la mortal, en el cuello, lo que le provocó el destrozo en el paquete vesiculonervioso y en la vía de la tráquea. Ninguno de los testigos supo esclarecer si las cuchilladas las dio «El Muñeco» o el dominicano. El grupo violento salió corriendo hacia Moncloa y un joven que pasaba por allí intentó taponar con ropa la herida en el cuello de Norman, que ya sangraba por la boca y la nariz.

Auxilio de un «Centauro»

El Samur – Protección Civil no tardó en llegar. Pero la herida del cuello era mortal de necesidad. Tras más de 15 minutos de maniobras de reanimación, el chico fallecía, en medio del dolor de sus amigos. Un policía de la Sección Especial de Reacción y Apoyo de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana, conocida como «Centauros», que se personaron en el lugar con agentes de la comisaría de Chamberí, también intentó lo imposible: salvar la vida del chico taponándole las heridas con su propia camisa. La investigación del Grupo VI de Homicidios va rápida. En tiempo récord, la Policía ha identificado a uno de los presuntos agresores y ha detenido a otro.

«¡Malditos todos!»

El ambiente en la calle de Cea Bermúdez, justo después del crimen, era desolador. Con el cadáver del joven Norman bajo la manta del Samur, sus amigos gritaban, desesperados, «¡Malditos todos! ¡Hijos de puta!», llenos de indignación y rabia por tan cobarde salvajada.

Luego, comenzaron a llegar familiares de la víctima y el Samur envió a sus psicólogos. La Policía Científica se las afanaba para encontrar el arma homicida, cuyas características concretas se desconocen. Mientras, hoy ya velan a Norman sus familiares, en el tanatorio del cementerio de San Isidro, cerca de donde residen.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)