El top manta se rebela por el 'caso Mbengue'

Vendedores ambulantes protestan en Bilbao por el encarcelamiento de un compañero senegalés

El Correo, ERLANTZ GUDE, 28-07-2009

La pancarta en vez de la manta. Los vendedores ambulantes que operan en Bilbao se han propuesto sacar de la cárcel a su compañero Aladji Mbengue y, con el apoyo de la plataforma para la integración de los inmigrantes Mbolo Moye Doole, se manifestaron en la parte trasera del Palacio de Justicia en demanda precisamente de justicia. «Que sobrevivir no sea un delito», proclaman.

Mbengue ingresó hace dos semanas en prisión. Condenado a la expulsión del país por vender CDs y DVDs piratas, el juez que llevó el caso ordenó su ingreso en Basauri al apreciar riesgo de fuga. Ayer, sus compatriotas exigieron el indulto y la anulación del auto de encarcelamiento que le obliga a pasar seis meses entre rejas. Es la pena habitual para este delito, por el que más de cien personas en España han sido privadas de su libertad. Desde la plataforma que les agrupa en Bilbao, también se pidió la reforma del Código Penal para acabar con el «acoso de la Administración a los más desfavorecidos».

Todo empezó en Torrelavega. Aladji Mbengue fue detenido el pasado mes de junio y un tribunal cántabro tramitó una orden de extradición. Mientras se procesaba, el acusado cumplió el protocolo y compareció cada quince días en el juzgado. Sin embargo, las dificultades con las que el juez se topó posteriormente para su localización le llevaron a decretar su prisión. Según el portavoz de Mbolo Moye Doole, Patxi de la Fuente, todo se debe a «un error administrativo, ya que no se registró bien su domicilio».

«Doble condena»

En su opinión, Mbengue está sometido a una «doble condena». «Le quieren expulsar del país y, mientras tanto, se ha tomado esta decisión preventiva – sostiene De la Fuente – . Pero probablemente la extradición se geste en más de seis meses, lo que le hará pagar dos castigos».

A la pena de cárcel hay que añadir las reparaciones económicas impuestas. El vendedor está obligado a pagar una multa de 900 euros y una indemnización a la SGAE de 650 euros. Este colectivo no se ha manifestado respecto al caso. «En Euskadi ya no se presentan como acusación por el deterioro de su imagen. Y es que la piratería no genera dinero. Es una alternativa que muchos inmigrantes ejercen resignados», agrega De la Fuente.

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