Mucho tronío en la Trini

Diario Vasco, IÑAKI ZARATA, 27-07-2009

Mucho duende sobrevoló en la Trini el sábado, con la plaza hermosamente repleta. Mucho filin sureño, mucha música de raza, plante y sentimiento. Quien mandó primero fue el valenciano saxofonista Perico Sambeat, metido en un imponente lío de mezclar jazz de primera con un cantaor, un tocaor y una bailarina; ahí es ná. Valiente, don Pedro, con un moño a lo nipón, salió airoso del trance soplando el tenor y el mini alto con mucha hondura y conduciendo a su veintena de colaboradores.

Hubo solos de altura: el contrabajo Javier Colina, el batería Marc Miralta, el barítono Francisco Blanco Latino y otros. Con un inmenso Josemi Carmona templando guitarra al cante rajado de Blas Córdoba y una elegante Ana Salazar coreografiando algunos tramos con un baile racialmente atrevido, incluido algún nervioso taconeo.

Da Sambeat en Flamenco Big Band una nueva mirada al puente entre el flamenco y el jazz, tras haber subido anteriores escalones creativos junto a Enrique Morente, el pianista Chano Domínguez o propuestas como Jazzpaña II y New York Flamenco Reunion. Y lo hace con mucho salero. Arrancando por martinetes y bulerías en Cauce. Siguió con la nana Nido del aire, con un perfecto ensamblaje entre la voz de Carmona y la mega orquesta.

Recordó Perico que debutó en Donostia 25 años antes, con el grupo África. Y prosiguió la fiesta en los tangillos Olhaíl – Luz del Sur, con el maestro a la flauta y la primera incursión al baile de la guapa Salazar. Recuerdo a su tío Petila en una bulería y momento puramente jazzie en la soleá Soledad sonora, con el enorme contrabajista trabajando en formato de trío, más apoyo del cajón. Se desbordó la banda en Como lo oyes y despidieron su estupenda fiesta con Guajira para Duke, dedicada al influyente Duke Ellington. Sobresaliente mestizaje.

Pasaba ya de las 23.00 horas de la noche cuando salió Antonio Manuel Álvarez Vélez, Pitingo, precedido por una de las tres voces gospel de su elenco. Primera herejía: martinete a palo seco (La tierra está llorando), mezclado con el clásico Georgia on my mind, de Ray Charles.

Fandangos de adorno de su Huelva natal. Ambiente de fiesta y un Yesterday agitanadamente soul. Mandando, insinuando el taconeo, tirándose de la chaqueta y el fulard, chulo, caliente, directo, simpaticón, con la plaza a sus pies. Flanqueado al detalle por el gran guitarrista Juan Carmona. Arropado por las dos hermanas Bautista, dos palmeros (uno de ellos, Fernando Soto, se marcó su propio número cantor en la desgarrada A que no te vas).

Fue un clamor la plaza con Killing Me Softly with His Song, jugó con el público en Don’t Worry Be Happy, de Bobby McFerrin, se le vio emotivo al de Ayamonte en Taranta al tío Juan Habichuela. Cambió de look y la fiesta se disparó en What a Wonderful World, de Louis Armstrong. Había prometido Pitingo que cantaría A tu vera, de Lola Flores, y así lo cumplió, con un arreglo a su aire y el extenso grupo a tope. Y cocktail final con citas a los Beatles (Let it be), The Police (Every breath you take) o New York New York, de Frank Sinatra. Antonio Manuel canta muy jondo cuando se pone, ha inventado una personal mezcla de soul – flamenco, de soul por bulerías. Como reza uno de sus títulos: los tiempos están cambiando y a él le funciona muy bien.

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