GUERRA CONTRA EL TERROR / El frente interno
EEUU descubre el islam radical entre sus fronteras
El Mundo, , 27-07-2009Varios casos protagonizados por musulmanes norteamericanos apuntan a una creciente influencia de Al Qaeda en su comunidad Washington
Se llama Bryant Neal Vinas, tiene 26 años y es del condado de Suffolk, un suburbio de Nueva York. Hijo de un peruano y de una argentina, entró en el Ejército de EEUU en 2003, pero fue expulsado a las pocas semanas. Poco después abandonó su formación católica – que le había llevado a ser monaguillo de niño – y se hizo musulmán. Cinco años más tarde, en septiembre pasado, tomó parte en un ataque con morteros en Afganistán contra una base militar estadounidense que no produjo víctimas mortales.
Por entonces, Vinas – que había cambiado su nombre por el de Bashir al Ameriki, o Bashir el Americano – empezó a planear un ataque contra el ferrocarril de cercanías de Long Island siguiendo el modelo de los atentados del 11 – M. El joven ya había decidido convertirse en un kamikaze. Pero la dirección de Al Qaeda estimó que aún no tenía una formación sólida para ello. Entonces, en noviembre pasado, fue arrestado en Pakistán y enviado a EEUU.
Ahora Vinas está a la espera de su juicio en Brooklyn. Su caso ha saltado a la primera página de los diarios porque el miércoles la fiscalía presentó formalmente cargos contra él. Pero no es el único. El 13 de junio, dos estadounidenses de origen somalí que residen en el área de Minneapolis, en Minnesota, fueron formalmente acusados de prestar ayuda a grupos terroristas.
En lo que va de año más de una docena de miembros de esa comunidad han desaparecido. ¿A dónde han ido? Probablemente, a combatir a Somalia, donde opera un grupo guerrillero, Al Shabaah (Los Jóvenes) con fuertes vínculos con Al Qaeda. El miércoles, la prensa informaba de la muerte en un tiroteo de Jamal Bana, un americano de Minneapolis de origen somalí, en ese país del Cuerno de África. Es el tercer ciudadano nacido en EEUU asesinado en Somalia este año.
Todos esos incidentes demuestran una tendencia: una parte de la comunidad musulmana estadounidense se está acercando a Al Qaeda. Algunos son conversos al islam, como Vinas. Otros proceden de comunidades musulmanas. Todos, sin embargo, han nacido en EEUU. Y eso está pasando cuando Washington se prepara para enviar a Europa a decenas de radicales que hasta ahora han estado en Guantánamo pero que, según Washington, no entrañan ninguna peligrosidad.
El caso más espectacular es el de Adam Pearlman, que cumplirá 31 años el 1 de septiembre bajo su nuevo nombre, Adam Yahiye Gadahn. Pearlman no sólo es californiano de pura cepa, sino que es de origen judío. Sin embargo, es también uno de los máximos responsables del aparato propagandístico de Al Qaeda.
Así, la comunidad musulmana de EEUU – cuyas dimensiones nadie conoce, pero que cuenta, según distintas estimaciones, con entre uno y siete millones de personas – también tiene elementos radicalizados.
Es un descubrimiento que está tirando por tierra el mito, cuidadosamente cultivado por numerosos expertos estadounidenses, de que EEUU, la autoproclamada «tierra de las oportunidades», era inmune al radicalismo islámico. Analistas como Peter Bergen, del think tank New América Foundation, que conoció a Bin Laden en los 90, han explicado a este periódico que la clave de que en Europa hubiera un mayor riesgo de ataques islamistas era, «por decirlo pronto, el racismo», y han demandado más control de los visitantes procedentes de territorio europeo para vigilar a los musulmanes. Para el politólogo Francis Fukuyama, «EEUU asimila a la gente mucho mejor».
En realidad, Fukuyama y Bergen pasaban por alto otros ejemplos de integristas que vivieron en EEUU y no captaron esa presunta superioridad de la vida al otro lado del Atlántico. El caso más egregio es el del liderazgo de Al Qaeda. El cerebro del 11 – S, Jalid Sheij Mohamad, vivió cuatro años en EEUU. El ideólogo de la red, Ayman al Zawahiri, dio conferencias en California en 1993. Y Bin Laden también viajó a EEUU en los 70 protegido por un guardaespaldas antiguo sargento del Ejército de EEUU.
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